Los pasos para cambiar

Damos la bienvenida al nuevo año y nos cargamos de nuevas y buenas intenciones, como ir al gimnasio, comer mejor, meditar cada día o abandonar alguna adicción.

Pero cambiar y que ese nuevo hábito saludable permanezca no es nada sencillo. Introducir algo nuevo y estable afecta a nuestra mente, conducta, mundo emocional y a nuestros valores y sentido de la vida.

“Las personas cambian cuando se dan cuenta del potencial que tienen para cambiar las cosas” (Paulo Coelho)

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Las personas atravesamos 6 fases para cambiar nuestros hábitos: precontemplación, contemplación, determinación, acción y mantenimiento. Y una más ,que serían las recaídas. Observar en cuál estamos y aumentar nuestro grado de consciencia y presencia nos ayuda a avanzar en cada una de las fases.

La autoeficacia, o percepción que tenemos sobre nuestra capacidad para responder a las circunstancias  o dificultades que se van a presentar, es un factor muy importante que  determina en gran parte nuestro avance por las distintas fases.

Las 6 fases o estadios del cambio:

A cada fase le corresponde una actitud mental diferente

Estadio 1. Precontemplación: “¿Problema? ¿Qué problema?”

La persona no tiene conciencia de problema, por lo que no contempla ninguna posibilidad de cambio.

Quizá no queremos o no podemos admitir que tenemos un problema con el tabaco, decimos que todo el mundo hace igual, nos excusamos y negamos la realidad.

Estadio 2. Contemplación: “Debería dejar de fumar …”

Hay una pequeña toma de conciencia sobre el problema y las consecuencias que tiene esa conducta (fumar, no ir al gimnasio, comer de más). Pero aún no es momento de emprender ninguna acción.

Se siente ambivalencia: quiero tener una conducta más saludable y a la vez no. Tengo muchas razones para ambas cosas. Puede que no me sienta con la autoeficacia suficiente como para llevar a  cabo el cambio con éxito ( no me siento fuerte para sostener la ansiedad que me producirá dejar de fumar, y temo que volveré a hacerlo en unos días)

Es importante enfocarse en la motivación para poder pasar a la siguiente fase, decantando la balanza hacia la acción

Estadio 3. Preparación para el cambio o determinación: “Tengo que hacer algo, esto va en serio”

He tomado la decisión y la determinación de cambiar. Me falta encontrar la estrategia más adecuada para comenzar con los hábitos saludables

Estadio 4. Acción o cambio: “Manos a la obra”beneficios-de-cambiar-de-empleo-pasados-unos-anos_291.jpg

Es el momento de estar atento a nuestras emociones y pensamientos mientras realizamos las conductas saludables. Tendremos que cambiar rutinas, y estar bien enfocados en nuestro objetivo

Estadio 5. Mantenimiento: Constancia en el cambio.

Una fase ha llegado al mantenimiento cuando la nueva conducta permanece durante más de 9 meses. Es más sencillo iniciar la acción de cambiar que mantenerla.

Estadio 6. Tratar con las recaídas

Las recaídas son la regla y no la excepción. El resultado del verdadero cambio depende de qué hacemos frente a una recaída. Cuando ocurran podemos aprovechar para re evaluar y aprender de ellas, en lugar de culparnos o castigarnos por fallar.

En lugar de tirar la toalla cuando nos caigamos, cuando volvamos a las conductas de antes, nos levantaremos rápido y volveremos a enfocarnos en el nuevo objetivo.

 

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Alimentación consciente o inconsciente

Nadie es indifente a la comida. Todos la necesitamos, todos “dependemos” de ella.

Nuestra forma de comer tiene raíces en la niñez: de bebés obtenemos las primeras sensaciones a través de la alimentación, y así nos sentimos queridos, sostenidos, cuidados, satisfechos y nutridos.  La seguridad nos llega a través de la leche de mamá y aprendemos a recibir amor y amar con éste vínculo. Anna Freud acuñó el término “amor estomacal” para describir la temprana vinculación del bebé a los padres que lo alimentan. La relación con la comida nos remite por ello a la madre, puesto que el alimento es el vehículo del amor maternal.

Nuestras primeras experiencias con la alimentación están intimamente relacionadas con nuestra sensación posterior de confianza, dependencia, seguridad,amor…

Por la comida no sólo llega el amor de la madre, también el alivio del malestar  y la llegada del placer.  El chupete sustituye a la comida y nos calma de niños. Después desarrollaremos otras conductas para encontrar ese alivio: las golosinas, comidas entre horas, tabaco, alcohol…

Asociamos la comida a muchas emociones, buenas y malas. Con la boca nos relajamos o nos activamos. Cuando el amor no llega a nuestra vida, lo sustituimos con comida. Si llega exceso de amor (sobreprotección) dejamos de comer. Cuando comer se convierte en la fuente principal de felicidad, o incluso la única, estamos ante la presencia de un problema.

Cuando la comida es un problema ya no se puede sistinguir la genuina hambre de alimentos de otros “anhelos disfrazados”. El hambre es una señal que proviene del interior de nuestro cuerpo, pero en muchas ocasiones ya no sabemos cómo escucharla

La alimentación emocional afecta y determina la alimentación física, el alimento y el afecto se entremezclan. La alimentación emocional significa “tener hambre desde el corazón” y no sólo desde el estómago. La comida alivia los sentimientos intensos, se transforma en un analgésico o un anestésico para los momentos de dolor. La tristeza, la ansiedad, la frustracción elevada, el estrés continuado y las situaciones traumáticas pueden llevarte a un estado de vulnerabilidad que se expresa en una alimentación insconsciente.

Los ejemplos extremos de la alimentación inconsciente serían los trastornos de la conducta alimentaria:

La anorexia o infraalimentación

La bulimia o alimentación caótica

Y el Trastorno por Atracón o sobrealimentación

Cuando el espíritu se silencia, el cuerpo habla. En muchas ocasiones expresamos con nuestros cuerpos y síntomas lo que no podemos pronunciar con palabras o no queremos ver. Entonces un trastorno de la conducta alimentario (anorexia, bulimia…) se emplea como vehículo para comunicar lo que no podemos expresar. El lenguaje de la comida, la delgadez y la gordura es un lenguaje simbólico, inconsciente, que expresa nuestros sentimientos de vacío y abundancia, de vulnerabilidad o protección, de impulso o control.

Los síntomas de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) sirven como una burbuja protectora donde no se sufre. Antes de pincharla es necesario crear nuevas burbujas de calma con recursos como la meditación, técnicas de asertividad para relacionarse mejor, redes sociales y de ocio y un ego fuerte que pueda sostener las bolsas de dolor con las que se va a encontrar.

Una obsesión con la gordura oculta y desplaza un profundo dolor emocional al que no se quiere ni se puede mirar. La obsesión con la comida y la gordura es la mejor manera que nuestro inconsciente ha encontrado para no ponernos en contacto con nuestra verdadera vulnerabilidad

Lo que en un inicio es una solución para expresar emociones (no comer o comer en exceso), se termina transformando en una enfermedad que anula a la persona, la bloquea y la impide desarrollarse y ser feliz.

La curación es plenitud de conciencia. La enfermedad es un regalo para que podamos equilibrar nuestro Ser. La enfermedad es sólo una oportunidad para reestablecer nuestro equilibrio. Necesitamos descender a nuestros abismos para recuperar los tesoros de la vida. La caverna en la que no queremos entrar es la fuente donde surge la fuerza y el poder.

Libro “Trastornos de Alimentación” de Tatiana Muñoz

Este libro, de nuestra psicóloga Tatiana Muñoz, expresa de una manera sencilla y concreta en qué consisten la anorexia y la bulimia, el porqué de su aparición y la forma de abordar sus síntomas. Pretende ser una ayuda para padres, … Sigue leyendo

La psicoterapia para trastornos de alimentación

Para superar un trastorno de alimentación necesitamos aprender a acudir a las personas en lugar de acudir a nuestra relación con la comida. Por ello la psicoterapia es tan importante: es necesario confiar en otro ser humano, atravesar el miedo … Sigue leyendo