Cuando la comida es nuestra única felicidad

Nadie es indifente a la comida. Todos la necesitamos, todos “dependemos” de ella.

Desde que llegamos a este mundo hacemos una profunda asociación entre comida y placer. El dolor emocional se calma, aunque sólo sea a corto plazo, con comida, con alcohol o con otras drogas..
magdalenacorazonCuando comer se convierte en la fuente principal de felicidad, o incluso la única, estamos ante la presencia de un problema. El desafío entonces es buscar otros placeres positivos reales
Cuando la comida es un problema ya no se puede sistinguir la genuina hambre de alimentos de otros “anhelos disfrazados”. El hambre es una señal que proviene del interior de nuestro cuerpo, pero en muchas ocasiones ya no sabemos cómo escucharlo.
Para aprender de nuevo a escuchar el cuerpo tenemos que ser conscientes, salir de los actos automáticos.

Te invito a que hagas esta semana un ejercicio: Antes de empezar a comer en tus 5 comidas principales o en cualquier picoteo, para y haz dos respiraciones profundas. Pon tu mano sobre el estómago y pregúntate: ¿realmente tengo hambre? ¿de dónde viene mi deseo de comer? ¿dónde siento mi hambre? ¿qué es lo que en realidad quiero?
Cuando empieze a comer de vez en cuando vuelva a preguntarse, confirma tu nivel de satisfacción.
Recuerda que es preferible no comer más de 3/4 partes de la capacidad de tu estómago.
Nuestro cuerpo sabe cuánto necesitamos. Nadie puede o debe decirle cuánto debe comer, ni cuánto debe pesar. Sólo necesitas tomar conciencia de la sabiduría interna de tu cuerpo.

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El camino de la curación de la anorexia y bulimia

Los síntomas de un TCA ( trastorno de la conducta alimentaria) son sencillamente la punta de un iceberg. ¿Qué hay debajo de esa punta del iceberg? ¿Qué oculta?

En los TCA, en la anorexia, bulimia y trastorno por atracón, existen muchos aspectos en común, aunque cada uno sea único. La actitud terapéutica para sacar a la luz todo ese contenido inconsciente negado y bloqueado es la escucha amorosa y la mirada blanda. Decirle a esa persona cuál es su problema no le soluciona nada si aún no está preparado para descubrirlo por sí mismo.

¿Qué dolores congelados y escondidos habitan en ese iceberg?

 

Quizá una excesiva responsabilidad y exigencia, u ocupar un lugar en la familia que no le corresponde. Puede que sea la falta de mirada autoacompasiva, o la adultización y rechazo de su niño interior. Podría estar presente el miedo y la falta de confianza en la vida (madre) lo que le lleva a  la necesidad de controlar para estar a salvo, y se refleja en el control a la comida…

Los TCA tienen mucho que ver con nuestras relaciones con otras personas. Evitamos la necesidad de sustento humano y lo cambiamos por sustento alimentario. La alimentación emocional es una protección contra nuestro dolor y nuestra vulnerabilidad.

Un trastorno de alimentación busca la invulnerabilidad, ser totalmente autosuficientes de los demás, pero esto queda completamente tapado gracias a los síntomas. Sólo aparece en la superficie cuando la sintomatología disminuye. En esos momentos es habitual escuchar “me siento desnuda, como si cualquier cosa pudiera herirme”

La terapia es un proceso que no consigue resultados o cambios de la noche a la mañana, puesto que es necesario observar y comprender emociones y conductas que llevan allí mucho tiempo. Es necesario observar formas de pensar y comportamientos, modificar nuestros hábitos y programas mentales, que nos lleven a mostrar nuestro verdadero YO que ha quedado escondido tras todas esas capas de defensas al dolor.

Los trastornos de la alimentación sirven para ocultar los miedos, las vulnerabilidades, los secretos, la sensación de abandono y el temor a la dependencia.

La terapia sirve para volver al amor, a la confianza, a fluir con el Universo y poder conectar con nuestro propósito en la vida, que quedó oculto tras los síntomas. Los terapeutas le ponemos voz a su compasión, a su amor. Muchas pacientes dicen que después se hablan a sí mismas como nosotros les hablabamos en la terapia. Construyen un YO amoroso y protector desde el que hablarse, mirarse y darse consuelo, en lugar de tener sólo a la comida como protector.

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Hay muchos métodos terapéuticos que conducen a la curación, y no son ni mejores ni peores. Son simples herramientas que han de emplearse según las necesidades de cada persona. La terapia eficaz es tan exclusiva como la huella digital. Hay que ser congruente con las necesidades y con la fase de la persona.

El objetivo final de la terapia es ayudarnos a pasar de un estado de alimentación reactiva, vulnerable al estrés externo , donde nos dejamos llevar por las circunstancias y las emociones, a una alimentación consciente y más libre que se adapta a las necesidades reales de nuestro cuerpo

Un primer paso es determinar si la persona con TCA necesita estructura y planificación con su alimentación o por el contrario un enfoque de “no-dieta”. Se puede comenzar por uno, dar un margen, y si no funciona cambiar al otro.

Valoraremos si es necesario que tome mediación para poder cambiar sus hábitos.

Se dice que todo cambio se logra avanzando dos pasos hacia delante y uno hacia atrás, y en los TCA esto es una gran verdad. La curación es muy lenta, y no se da de manera lineal sino en forma de zig zag.

Recuperarse de un trastorno de la alimentación es como subir a una montaña: necesitas dar vueltas, subir y bajar, hasta que llegas a la cúspide. Y generalmente, casi antes de llegar arriba, se produce un agravamiento de los síntomas, perdiendo mucho peso, dándose más atracones o vomitando aún más. Es “la despedida”.  Nosotros acompañamos, aceptando todas las maneras de subir la montaña, y acogiendo igualmente todas las etapas, las de subida y las de bajada.

¿Quieres que te acompañemos en tu curación? Ponte en contacto con nosotros en info@esenciadealquimia.es

El optimismo, clave en la curación de la anorexia de tu hija

El optimismo es una habilidad que se aprende. El optimista no nace, se hace.

Optimista es aquel que se sabe responsable de lo que le sucede, y se pregunta qué puede hacer él para modificar la situación.Las personas que ven y piensan de forma negativa se sienten impotentes ante el mundo, y esperan que las cosas cambien solas

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Ser positivo ante el TCA es tener claro que nuestra hija se curará, pero que para ello debemos preguntarnos cada día si podemos afrontar de otro modo los problemas.

Es enfocarnos en los adelantos, por pequeños que sean. Si ahora nuestra hija se sienta a la mesa, aunque aún no coma prácticamente nada, lo valoraremos y nos sentiremos felices por este pasito caminado. Centrarnos en lo positivo nos evitará desarrollar una depresión o un ataque de ansiedad.

Pensar en positivo es como llevar una luz a la oscuridad. En una habitación oscura si vamos con la luz podemos ver mejor.Ante las adversidades y problemas nuestra mejor arma es el optimismo.

Como decía Winston Churchill “El optimista ve la oportunidad en toda calamidad, mientras que el pesimista ve la calamidad en toda oportunidad”

Si somos pesimistas o negativos nos sentiremos impotentes ante los acontecimientos. Siendo positivos desarrollaremos una sensación de logro, que evita debilitarnos ante las situaciones negativas.

Los padres optimistas consiguen ayudar mejor a una evolución más rápida y una curación más completa en la enfermedad de sus hijas. Esto es debido a que tanto el optimismo como el pesimismo se convierten en “profecías autocumplidas”. Si pensamos en positivo obtendremos objetivos positivos, si tememos tanto que ocurra algo que no dejamos de pensarlo, finalmente nos conduciremos a ello, viniendo el desastre.

Un recurso muy efectivo: Usar afirmaciones positivas

Las afirmaciones son frases positivas que ayudan a mantener en foco el poder y la capacidad de crear lo que se desea. Se expresan en tiempo presente, por ejemplo, “Mi hija está curandose y yo soy feliz”.

Dado que los pensamientos crean la realidad, mientras hacemos afirmaciones positivas comienzan los cambios positivos, porque sembramos la confianza en ello.

Para que sean eficaces debemos emplear palabras que nos resulten familiares y que expresen adecuadamente nuestros deseos. Cuánto más nos creamos nuestras afirmaciones positivas, mejores resultados tendrán.

La mayoría de las afirmaciones comienzan con “Yo… “, por ejemplo, “yo me siento a salvo y tranquila”. Es muy importante repetirlas muchas veces. Así irá reprogramando su mente, para llegar a pensar así y a medida que lo hace crea cambios en su vida que coinciden con esta nueva realidad interior.

Utilice su respiración. Repetiremos la auto-instrucción al inspirar y otra vez al exhalar. Enseña a tu hija este método para que ella también luche contra sus pensamientos negativos.

Ten calma y paciencia, confía en el proceso

Libro “Trastornos de Alimentación” de Tatiana Muñoz

Este libro, de nuestra psicóloga Tatiana Muñoz, expresa de una manera sencilla y concreta en qué consisten la anorexia y la bulimia, el porqué de su aparición y la forma de abordar sus síntomas. Pretende ser una ayuda para padres, … Sigue leyendo

La psicoterapia para trastornos de alimentación

Para superar un trastorno de alimentación necesitamos aprender a acudir a las personas en lugar de acudir a nuestra relación con la comida. Por ello la psicoterapia es tan importante: es necesario confiar en otro ser humano, atravesar el miedo … Sigue leyendo

¿Tengo Anorexia o Bulimia?

Estos son algunos de los SÍNTOMAS que puedes puede observar en ti si padeces anorexia o bulimia. No tienen por qué aparecer todos, cada persona es diferente.

Responde con sinceridad SI o NO a estos items:

  1. Restricción de la alimentación. Para ti comer a dejado de ser una fuente de satisfacción. Comer te provoca ansiedad y culpa, porque sientes que así te alejas de tu objetivo: adelgazar.
  1. Evitas las reuniones familiares o sociales que se realizan comiendo, siempre dices que has merendado fuera, o que ya comiste antes.
  1. Pierdes peso pero no te parece suficiente, ni te sientes satisfecha con tu imagen.
  1. Necesitas comer lo mismo y en las mismas cantidades para sentirte tranquila.
  1. Presentas manías a la hora de comer: trocear la comida en pequeños pedacitos, separar los ingredientes…
  2. La cantidad y tipo de comida no está elegida según tus señales internas de hambre, sino desde tu parte racional y obsesiva. Todo está planeado de antemano, y no puedes salir de lo establecido. O todo lo contrario: comes anárquicamente sin pensar.
  1. Bebes mucho líquido, más de dos litros al día o no bebes nada de agua. Sueles ir con una botella de agua o coca-cola light para beber todo el tiempo. Así controlas el hambre y te sientes más pura y limpia.
  2. No quieres perder el tiempo y necesitas hacer cosas que sirvan para algo. Tu conducta es hiperactiva. Ocupas todo el tiempo para no pensar en cómo te sientes ni en la comida.
  1. A pesar de lo poco que comes tienes mucha energía para hacer múltiples actividades: trabajar, estudiar, hacer deporte…y todo sin parar!
  1. Inestabilidad afectiva. Tu ánimo oscila mucho en el día, según los logros conseguidos: buen ánimo si has comido poco y las cosas han salido como esperabas. Si el pantalón queda más justo, si alguien te mira mal, si la tripa parece hinchada, todo se te hace un desastre.
  1. Tienes alteraciones en el ciclo menstrual, incluso con amenorrea (ausencia de regla durante tres ciclos).
  1. Te encanta cocinar para otros, preparar postres y platos que tú no comes. Aunque con tu fuerza de voluntad consigues no comer, el instinto de supervivencia te produce una obsesión con la comida. Cuentas calorías, piensas en platos con los que agasajar y hacer disfrutar a otros…la comida siempre está presente en tu cabeza. Porque es mentira que no sientas hambre, simplemente lo niegas, y llega un momento en el que no consigues identificar las señales internas de hambre o ansiedad.
  1. Eres muy perfeccionista y exigente. Deseas ser la mejor estudiante, la mejor amiga, la más delgada, la mejor hija…Las chicas con TCA confunden el reconocimiento (de los méritos) con el amor y quedan esclavas de ello.
  1. Miedo a crecer, a ser adulta. A pesar de lo responsable y madura que pareces en lo académico y en lo familiar, temes entrar en el mundo de los adultos, al que ves falto de valores y lleno de responsabilidades y compromisos.
  1. Estás irritable. Tu irritabilidad aumenta cuando no consigues lo que te planteas: no comer y quemar muchas calorías.
  2. Tu vida, tu universo, queda reducido a comer esto y no comer aquello. Tu protocolo de adelgazamiento es más importante que cualquier otra cosa: amigas, familia…por mucho que no quieras que sea así.
  3. Distorsión corporal. No te sientes satisfecha con tu cuerpo. Te tapas, usas ropa grande, no quieres salir en las fotos…
  4. Mientes u ocultas información sobre la comida o el físico. No eres una chica mentirosa, pero deseas mantener tu “burbuja” a salvo. Para ello no puedes contar que has tirado la comida, o que estabas en el gimnasio en vez de merendar con tus amigas… El problema es que la comida y las relaciones sociales van muy unidas, por ello las pequeñas mentiras, como si de bolas de nieve se trataran, se van convirtiendo en mentiras enormes.
  1. Quieres parecer y ser independiente. Luchas por demostrarte a ti misma que no necesitas a nadie ni nada (ni siquiera necesitas comer). Para ti las necesidades demuestran debilidades humanas, por eso desearías no tenerlas ni sentirlas. Pero en el fondo es todo lo contrario: necesitas caer bien a todo el mundo, las opiniones de los demás son más importantes que tu propia voz, no soportas ser rechazada…pero esto no lo puedes controlar. Por eso te “lavas el cerebro” para pensar que no necesitas a nadie.

Si has respondido SI a 5 o más items, es posible que tengas problemas con la comida. Aunque es imprescindible que sea un profesional el que valore si tu problema es un “Trastorno de la Conducta Alimentaria”. Además, en ocasiones los síntomas con la alimentación son sólo un signo de otra enfermedad ¡pregunta a un especialista sobre tu caso!

Ponte en contacto con nosotros en info@esenciadealquimia.es

Recuerda que también ofrecemos terapias on-line

Conoce los distintos tipos de “Atracones”

Hay diferentes tipos de atracones, según la causa por la que ocurren y la función que cumplen.
¿Cuáles tienes tú?

Atracones por falta de nutrientes

Atracones producidos por un intenso periodo de restricción:

Si las dietas son prohibitivas, sin azúcares, sin hidratos de carbono el cuerpo se desequilibra, pidiendo de forma alarmante algunos alimentos.

Los hidratos de carbono nos tranquilizan y cuando los sacamos fuera de nuestra dieta nos producen ansiedad y tremendas ganas de consumirlos.

Si no puedes permitirte tomar “una galleta”, porque sientes que has fallado al comerla, es fácil pasar al pensamiento “¿qué más da comer una galleta que una caja?, ya he fallado”.El estilo cognitivo de todo-nada nos conduce de un extremo al otro. De no comer a comer mucho. No existen los términos medios. De este modo se conducen al atracón.

Atracones por prohibición de alimentos:

Otras veces es la propia prohibición la que mantiene un alimento en la cabeza constantemente.Como dice el refrán “prohibir es despertar el deseo” y nada apetece tanto como lo prohibido.

Si me digo “No quiero pensar en comida, no quiero comer chocolate, no debo comer chocolate, no lo haré”. Puesto que esa idea es una constante en mi cabeza, un día aguantando esta tensión conduce a una tensión psíquica enorme, y después de aguantar y aguantar, se cae en la tentación: y tras un trocito de chocolate, llega la tableta entera… o más.

Atracones condicionados a situaciones

  1. Cada vez que me quedo sola.La comida anestesia el sentimiento de soledad.
  2. También puede ser un signo de rebeldía, aprovechar que no están los padres para hacer algo prohibido.
  3. Por costumbre o condicionamiento. Son los que se dan siempre a la misma hora o después de algún acontecimiento.Un estímulo (un momento del día, un hecho) desencadena la respuesta aprendida y memorizada de comer en exceso y vomitar.
  4. Para estudiar. El vómito o el atracón es empleado como desestresante. A través de él se expresa la rabia, la impotencia, la frustración…

Atracones emocionales

  1. Atracones como “burbuja para no pensar”:Durante los atracones no soy consciente ni de lo que como ni de lo que pienso. El tiempo se detiene. Nada importa, salvo vivir intensamente ese instante. Por ello, una vez descubierta esta sensación, los atracones se producen cada vez que algo negativo ocurre en sus vidas: discusión con amigos, problemas de pareja,…Es una manera adictiva de huir de la realidad.
  2. Atracones para expresar ira y frustración: Vomitar se asemeja a un acto agresivo, un grito desde las entrañas. Es una forma de expresar rabia, de soltar lo que no se puede decir con palabras. Hasta que no aprendemos a expresar los sentimientos de manera adecuada, los vómitos son una vía de escape de las angustias más profundas.
  3. Atracones para aliviar el sufrimiento: Comer para llenar un vacío interior, como la sensación de soledad.
  4. La comida puede ser el sustituto del amor de la familia, del amor de los amigos. Es como si llenando nuestra tripa se llenara nuestro corazón.
  5. No somos conscientes de que necesitamos cariño y amor. Y podemos confundirnos con la necesidad de “reconocimiento” de otras personas por ser buena estudiante, amiga…
  6. Cuando hemos aprendido a negar nuestras necesidades nos sentimos raros, vacíos. Y esa negación de las necesidades afectivas conduce a una urgente necesidad de calmar el dolor con comida.
  7. Atracones como “premio” o compensación: Si viven la vida como una fuente de tensión, y las relaciones como amenazantes, la comida se convierte en el lugar más seguro. Pensamos “con el día tan duro que he tenido, me merezco este capricho” y así tomamos la comida para darnos la calma del día.
  8. Atracones como “autocastigo”: En otras ocasiones, un atracón puede ser un autocastigo por algo incorrecto que hemos hecho. Es una forma de autolesionarnos, puesto que la tripa se hinchará, temblaremos por provocarnos el vómito y se nos hinchará el cuello y la cara.
  9. Ambas formas, por premio y por castigo, pueden darse en una misma persona en diferentes momentos.

Lo más habitual es que los atracones sean la mezcla de muchos de estos tipos

Si necesitas ayuda para solucionar tu trastorno de alimentación ponte en contacto con nosotros en info@esenciadealquimia.es