Ser más feliz con menos creencias irracionales

Nuestros pensamientos determinan nuestras emociones y cómo nos sentimos, y la forma en que pensamos parte de nuestro sistema de creencias, es decir, lo que creemos o damos por cierto, nuestra percepción de la realidad. En muchas ocasiones percibimos erróneamente la realidad porque … Sigue leyendo

¿Cómo te tratas? ¿Te autocriticas?

Todas las personas tenemos un lenguaje interno, los pensamientos. Según sea esa forma de hablarnos, nos sentiremos de una manera u otra. La auto-crítica es una forma de hablarnos, basada en la exigencia y el reproche hacia lo que sientes, dices o haces. Es la voz interna que te castiga por cada error que cometes, que no te permite disfrutar de las cosas buenas que te suceden y la responsable de que tengas la autoestima baja.

Es necesario que te pares, y observes como es tu lenguaje interno. Este es el primer paso para el cambio.

Te darás cuenta del “mal trato” que te haces, de que eres el peor crítico que puedas tener, y poco a poco, podrás sustituirlo por un “buen trato”. Aprenderás a tratarte con cariño y respeto, aunque haya cosas tuyas que no te gusten…cuando vayas cambiando la forma en que te hablas, también irás cambiando los sentimientos que tienes hacia ti mismo/a. En lugar de desprecio, rechazo e, incluso, vergüenza, empezarás a sentir aceptación, cariño, tranquilidad….

Cuando empieces a tratarte sin el “látigo” de la auto-crítica, tu autoestima mejorará y, paradójicamente, las cosas te empezarán a salir mejor, porque aprenderás a aceptar el error como parte del aprendizaje.

La base psicológica de la autocrítica es la exigencia y el perfeccionismo, ese afán por querer hacer o ser perfecto. También son los “deberías” o las distorsiones cognitivas, errores de pensamiento que generan mucho malestar y sufrimiento innecesario.

LAS DISTORSIONES COGNITIVAS son alteraciones en la forma de ver los hechos, como si nos colocáramos unas gafas mal graduadas que deforman la percepción. Estas distorsiones de pensamiento o trampas son aprendidas y nos hacen confundir la realidad. Investiga cuántas veces ves así las cosas:

1. PENSAMIENTO TODO O NADA:

Tú consideras a las cosas en categorías absolutas, o blanco o negro. Si tu éxito no es absoluto, te consideras un fracaso total.

2. GENERALIZACIÓN EXCESIVA:

Tomas un hecho negativo aislado por una pauta interminable de derrotas. Puede que te digas a ti mismo/a: “esto es para siempre” o “jamás lo haré bien”. Si se llega al extremo la generalización excesiva puede convertirse en una “ETIQUETACIÓN”: Se utilizan términos peyorativos para describirse a uno mismo, en vez de describir el error concretando el momento temporal en que sucedió: “Si me sale mal el pastel ¡Soy una torpe!!”.

3. FILTRO MENTAL:

Es como la gota de tinta que tiñe todo un vaso de agua. Tú das vueltas a un solo detalle negativo, como puede ser un error que cometiste, y pasas por alto las cosas que hiciste bien.

4. DESCARTAR LO POSITIVO:

Relacionado con el anterior, te empeñas en que tus logros o tus cualidades positivas no cuentan y las omites.

5. SALTAR A LAS CONCLUSIONES:

Saltas a conclusiones que no se justifican con los hechos. Existen dos tipos:

A. Lectura del pensamiento: das por supuesto que la gente tiene una tendencia terrible a juzgarte, a pensar mal de ti o a despreciarte.

B. Anticipación: te dices a ti mimo/a que está a punto de suceder algo malo o que lo vas a pasar mal… Sólo contemplas lo malo que puede suceder.

6. RAZONAMIENTO EMOCIONAL:

En vez de razones, recurrimos a emociones para interpretar la realidad. Si lo siento así es verdad. Nos sentimos solos , sin amigos y creemos que este sentimiento refleja la realidad sin parar a contrastarlo con otros momentos y experiencias. Los hechos reales de nuestras vidas no cambian de un día otro, sólo cambian nuestras emociones

7. DEBERÍAS:

Te criticas a ti mismo/a o a otros con “deberías”, “no deberías”, “tendría que” y “no tendría que”. Por ejemplo, “no debería ser tan tímido/a y nervioso/a, ¿qué pasa conmigo?”

8. INCULPACIÓN:

En vez de detectar la causa de un problema, te dedicas a asignar culpabilidades. Exiten dos pautas básicas de inculpación:

A. Autoinculpación: te culpas de algo que no fue tu responsabilidad o te criticas sin compasión siempre que te equivocas.

B. Inculpación de los demás: culpas a los demás, negando tu propio papel en el problema.

¿Te apetece que te acompañemos en el camino de ser mejor amigo de ti mismo? Ponte en contacto con nosotros en info@esenciadealquimia.es

El poder de las creencias

Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes…tienes razón
Henry Ford
Las creencias son certezas derivadas de aceptar que lo que pensamos es cierto en nuestra mente y sentimos que es verdad también en el corazón. Las creencias se viven como reales, basadas en pruebas o en experiencias personales. Las creencias son una manera de interpretar las experiencias que vivimos para tener unos patrones predecibles, constantes y repetitivos que nos den seguridad. Las creencias nos permiten definir, resumir y categorizar la realidad.
Son una manera de “etiquetar” las experiencias. Las creencias simplifican y organizan lo que vemos y por tanto determinan nuestras experiencias

corazón huella

Según Bruce Lipton, los pensamientos o “energía de la mente”, influyen de manera directa en el control del cerebro sobre la fisiología corporal. Los pensamientos pueden activar o inhibir la producción de proteinas en la célula mediante interferencias constructivas o destructivas. Tus creencias actúan como filtros de una cámara, cambiando la forma en la que ves el mundo. Y la biología se va adaptando a esas creencias.

Un ejemplo del poder de las creencias lo vemos en el Efecto placebo o Efecto de Creer :

La palabra “placebo” viene en los Salmos y significa “yo agradaré al señor”.
Los placebos son cualquier tratamiento en el que al paciente se le hace creer que está siendo sometido a un procedimiento beneficioso, o recibiendo un fármaco, cuando en realidad se le está administrando algo que no tiene propiedades curativas. Puede ser una pastilla de azúcar, una solución salina o una operación verdadera en la que no se hace nada.
Los pacientes que forman parte de los experimentos están de acuerdo en participar, pero desconocen qué papel harán en dicha investigación. Lo importante es que los pacientes crean que se está haciendo algo. Basándose en su confianza del médico y en la medicina, creen que el procedimiento aliviará su dolencia. Ante esta creencia el cuerpo del paciente responde como si verdaderamente hubiera tomado la medicina o se hubiera sometido al procedimiento real.

Con el placebo se consigue embaucar a una persona para que pueda activar su propio poder manifestador al reconectar la relación entre creencia y cuerpo. Con la sugestión positiva la mente consigue mejorar por sí misma la salud. Nacemos con la capacidad natural de crear y modificar nuestros cuerpos y el mundo, pero hemos de creerlo.

La Facultad Médica de Baylor evaluó la eficacia de la cirugía en pacientes con dolores graves y debilitantes de rodilla. El doctor que realizó el estudio creía que en cirugía no existe el efecto placebo, pero quería averiguar qué parte de la cirugía era la que provocaba la mejora de los pacientes, para ello dividió a los pacientes en 3 grupos: a los que les rebajó el cartílago dañado, a los que limpió la articulación de la rodilla, y un tercer grupo que recibió una falsa cirugía, donde se les hacía las mismas 3 incisiones, se hablaba y actuaba en el quirófano como si les estuvieran interviniendo, se tardaban los mismos 40 minutos y se les cosía. Todos recibían los mismos cuidados postoperatorios.
Los resultados fueron inesperados: el tercer grupo placebo mejoró tanto como los otros dos!! Incluso podían jugar a baloncesto

William James consideraba que el verdadero poder curativo tiene menos que ver con los procedimientos y más con que los médicos ayudan a los pacientes a sentirse mejor con ellos mismos gracias a su Presencia.
En ocasiones la publicidad también ayuda a aumentar los efectos positivos de determinados farmacos o productos alimentarios. Cuánto más se proclama el efecto milagroso de algo, más eficaz se vuelve: Las creencias son contagiosas.
Todo es posible en este mundo cuando te convences de ello. Entonces la mente puede obrar milagros

Todo esto nos lleva a preguntarnos: ¿Cuánto daño hacen las creencias negativas?El Efecto Nocebo

Si las creencias positivas pueden curar una rodilla enferma o quitar los síntomas de una depresión, las creencias negativas pueden deteriorar nuestra salud.

El efecto nocebo es tan poderoso como el efecto placebo. La menos indicación, verbal y no verbal, por parte de un médico o terapeuta de que un tratamiento puede no funcionar, o de que tomando tal alimento pueden ocurrirle algo negativo, puede tener consecuencias devastadoras.
Como acompañantes es imprescindible deshacernos de los miedos infundados y las creencias limitadoras (o al menos observarlos )para no transmitirlos al inconsciente de pacientes y clientes.

“No tenemos nada que temer, salvo el miedo mismo” F.D.Roosevelt

¿Y los pensamientos positivos?
No son los pensamientos positivos o afirmaciones positivas los que logran la curación física. Pueden ser importantes para nuestro bienestar, pero no son tan potentes como las creencias inconscientes, ya que nuestra mente consciente es sólo un 5% frente al 95% de nuestra mente inconsciente, que es millones de veces más poderosa. La creencia es más que nuestros pensamientos mentales. Un pensamiento simplemente es una imagen en nuestra mente de lo que es posible, o de lo que podría llegar a serlo en cualquier situación. Si no cuenta con la energía del amor o del miedo para alimentarlo nuestro pensamiento se queda simplemente en eso.
Para que se convierta en creencia, con poder sobre la realidad, necesita que sintamos en nuestro cuerpo que es verdad. Requiere ciertos pasos que ya os mostraremos en otro post

 

La alimentación consciente: un nueva revolución

La teoría de la “masa crítica”, basada en el experimento de Watson, afirma que cuando un número determinado de sujetos alcanza un determinado conocimiento, este se expande a todos los miembros de la misma especie. Se basa en que de … Sigue leyendo

Meditación “tonglen”

Para estar felices no siempre hemos de buscar la relajación o el placer. En muchas ocasiones, es justamente atravesando el dolor y manteniéndonos presentes en nuestras emociones angustiosas como conseguimos el equilibrio.

Te invitamos a que pruebes una nueva herramienta llamada Tonglen. Es una meditación budista que nos ayuda a trabajar con el dolor que estamos sintiendo en este momento, considerándolo como un vehículo para el despertar de nuestra compasión y nuestro corazón.

Te la mostramos paso a paso:

compasión

¿Qué emociones desagradables sientes en estos momentos en tu vida ¿Vulnerabilidad, tristeza, humillación? ¿Enfado, rabia? ¿Indefensión? ¿Culpa? ¿Furia? ¿Impotencia? No huyas de ello y siéntelo. Mantente presente en esa emoción.

Siente…

Ahora, imagina que sacas fuera de ti a esta emoción y que la proyectas a una distancia como de medio metro de ti, o quizás un metro… Verifica que la distancia que sientes que es apropiada… Tómate tu tiempo…No se trata de que lo visualices, se trata de sentir tu emoción fuera de ti, a escasos palmos… Siéntela…

Imagina que es caliente, pesada y oscura

Siente su calor, su pesadez y su oscuridad…

Y ahora, procede a inspirarla por todos los poros de tu piel….

SIENTE cómo inspiras por todos los poros de tu cuerpo esa emoción desagradable que tienes delante de ti como algo oscuro, sólido, pesado y caliente.

Y al espirar, siente cómo la energía que sale por todos los poros de tu cuerpo es blanca, ligera y fresca….

Repite este círculo de 360º a tu ritmo, con respiraciones lentas y profundas. Inspiras tu emoción como algo denso, pesado y caliente…y espiras una energía luminosa y fresca que alcanza de nuevo a tu emoción…

Estás creando un circuito de sanación con tu respiración… Concede a tu respiración todo su poder sanador… Confía en que a través de ella, es posible transmutar el dolor en paz…

Continúa inspirando tu emoción dolorosa…. Siente como inspiras el dolor y éste es denso, cálido y pesado. Lo inhalas. Y espiras por todos los poros de tu piel una energía fresca, luminosa y ligera…

Y ahora mientras inspiras tu dolor, date cuenta de que no solamente puedes conectar con tu dolor personal, sino que puedes conectar con el dolor de todos los seres humanos. Mientras inspiras tu dolor siente cómo en este momento hay muchas más personas sintiendo exactamente lo mismo que tú, y por ello, ahora no inspiras el dolor solamente en tu nombre, lo inspiras en nombre tuyo y de todas las personas que en este mismo momento también lo están experimentando…

…Inspira ese dolor oscuro, sólido y pesado. Inspíralo en nombre tuyo y en nombre de todos los seres que ahora lo están sintiendo… Inspiras el dolor de todos ellos para que ya no tengan que sentirlo… y de la misma manera, al espirar, siente cómo envías la espaciosidad y la apertura también a todas ellos… espiras espaciosidad fresca, la regalas, la irradias a todos los demás en su beneficio…

Permanece así… inspirando tu dolor y el de la gran cantidad de seres que junto a ti lo están vivenciando en este momento, y espirando apertura y espaciosidad para todos ellos

Poco a poco, con cada respiración se va limpiando de toda esa carga de dolor universal… Y tú vas aceptando y comprendiendo tú dolor y el dolor de todos los seres…Con esta comprensión profunda, una sonrisa leve se instala interiormente, y quizás también en tus labios…

 amor compasivo

… Siente cómo tu corazón se ha abierto al sentir de todos los seres… Sientes una gran compasión por tu dolor y por el dolor de todos los seres, en profunda comunión con tu corazón despierto…

 

Siente cómo no existe diferencia entre tu dolor y el de los demás… descubre el amor y la bondad que surgen de esta comprensión… y permanece así, haciendo posible está gran compasión y alivio del dolor de la humanidad…