Abriendo la puerta a tu verdadero Yo

Hoy queremos mostraros un mapa muy interesante. Es el mapa para el viaje de regreso al espacio interior en donde se sitúa tu verdadera identidad, tu “Yo verdadero”. El plano que nos lleva del miedo a la identidad esencial.

Imagina tres círculos concéntricos, con un anillo exterior, otro medio y otro interior. 

mapa circular.jpgAl exterior le denominamos la capa de protección, que es el hogar de tu adulto compensado.

Al segundo anillo le llamamos capa de la vulnerabilidad y los sentimientos y es la sede de tu niño vulnerable.

El centro es el núcleo del ser esencial, el hogar del “testigo”. Donde se encuentra el estado de la unidad con la existencia.

      

Normalmente vivimos en la capa exterior, bien “protegidos”, no por elección, sino de forma inconsciente.

Vivir en la capa de protección es algo seguro, conocido y sin peligro, pero lo sentimos como algo vacío. La vida comienza indicarnos de diferentes modos que algo anda mal: enfermamos, sentimos que nada tiene sentido, no encontramos nuestro lugar en la vida…

Una parte de nosotros sabe que para llegar al núcleo de nuestro ser esencial hemos de atravesar la capa del medio. Una energía desconocida y misteriosa nos empuja hacia dentro, nos invita a contactar con la vulnerabilidad, a quitarnos corazas.

Sentimos que nos movemos entre dos fuerzas opuestas: una que nos mantiene inconscientes pero seguros, y otra que nos mueve hacia lo desconocido, hacia una verdad mayor y más profunda.

La capa de protección

La capa más externa es un escudo que hemos creado para evitar sentir dolor y que nos hagan daño. Nos evita sentir miedo y dolor.

Para ello traslada esas sensaciones a cualquier acción adictiva, como la comida, las drogas, el sexo…o con pensamientos rumiantes y dramáticos.

Consiste en adoptar un rol, un papel detrás del cual nos escondemos: el espiritual, el divertido, el inteligente, el exitoso, el vegetariano, el pobrecito, el enfermo…y nos apegamos e identificamos tanto con nuestras identidades que ya no podemos des-identificarnos. Es una coraza fija que nos encierra dentro.

La capa intermedia es la capa de la vulnerabilidad

Es el espacio donde volvemos a conectar con nuestras heridas, con los miedos…

Poder investigar y atravesar por nuestra capa media, con comprensión amorosa y tierna, desbloquea aspectos que han quedado tapados bajo la vergüenza, como la energía sexual, la amorosa, la creativa y la extravagante. Al atravesar esta zona recuperamos nuestras energías vitales, liberándonos del peso de la culpa y el miedo

Nos permite salir del control para entrar en el corazón, abriendo un espacio de compasión y entrega que nos prepara para entrar en contacto con nuestro núcleo.

Cuando en lugar de luchar aprendemos a aceptar el miedo, el dolor, la incomodidad , la decepción…abrimos una puerta a nuestro ser esencial, nos recolecta con la unidad de la existencia.

El nucleo del Ser

Es un espacio de aceptación de la vida y compasión desbordante donde existe la sensación de entrega, confianza y no hacer. Se experimenta una sensación atemporal, expansiva, libre de ruido mental. Simplemente somos

Para llegar aquí se requiere de la meditación como puente entre capas. Cultivando esos espacio de silencio y observación experimentamos como la meditación se convierte en protagonista y guía. 

La salida está dentro…¿Te animas a usar este mapa y viajar hacia tu verdadero Ser?

Inspirado en el libro de Krishnananda “De la codependencia a la libertad. Cara a cara con el miedo”

 

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¿Por qué medito?

¿Por qué meditamos?¿Qué buscamos exactamente?

Creer que meditamos sólo para sentirnos bien es un error. Meditar nos conecta en muchas ocasiones con nuestro dolor psicológico. La meditación nos muestra tal y como somos, nuestras luces y sombras, nuestras partes sabias y las confusas. 

Meditar nos ayuda a aceptarnos enteramente tal y como somos, a mantener una relación sincera con nuestra persona y sus sombras. 

Sólo cuando nos relacionamos con nosotros mismos sin moralizar, sin dureza y sin engaños, es cuando podremos transformar los aspectos que queremos cambiar. Querer mejorar sin aceptarnos verdaderamente solo trae resultados temporales. La transformación surge tras honrarnos tal y como somos, mirándonos con sabiduría y compasión.

Estamos programados para no tolerar el malestar, para buscar el placer y evitar el dolor. Desarrollamos habilidades para huir de lo incómodo, y nos hacemos adictos a sustancias y conductas para no sentir. Empleamos la comida para calmarnos, o nos vemos una temporada completa de una serie para no estar con lo que nos agobia. 

Animarnos a sentir nuestra propia vulnerabilidad es algo nuevo para nosotros, un potente antídoto difícil de incorporar en nuestras habilidades, pero gracias a la meditación aprendemos a hacerlo.

Meditar es el método para cultivar una incondicional amistad con nosotros mismos, y como dice Pema Chodron, “para abrir la cortina de la indiferencia que nos separa del sufrimiento de los demás”

Cuando meditamos se cultivan cuatro cualidades fundamentales: la firmeza, vernos con claridad, sostener la agitación emocional y vivir en atención plena.

La firmeza

Cuando practicamos la meditación reforzamos la capacidad de ser firmes con nosotros mismos, de ser leales a  las experiencias que vivimos. Se nos anima a meditar a diario, aunque sea por un breve espacio de tiempo, para cultivar esa firmeza: nos sentamos a meditar en cualquier tipo de circunstancia: estando sanos o enfermos, de buen humor o tristes, los días en los que nos sentimos más espirituales y los días más densos. Y con la practica vamos descubriendo que la meditación no consiste en entender o en alcanzar un estado ideal, sino en poder estar presentes con nosotros mismos.

Un aspecto de la firmeza es ser consciente de nuestro cuerpo. Cuando te sientas a meditar es importante relajarte en tu cuerpo, entrar en contacto con lo que está sucediendo dentro de él, habitarlo por completo.

En la meditación descubrimos nuestra inherente agitación. Unas veces queremos levantarnos, dejar de meditar. Otras conseguimos estar sentados pero nuestra mente viaja lejos. En ocasiones nos sentimos tan molestos que nos parece imposible seguir meditando. Y estas sensaciones no sólo nos enseñan a algo de nosotros mismos o un rasgo de nuestro carácter  sino de lo que significa ser humano. Ninguno de nosotros desea permanecer en lo incómodo, en la desnudez del presente. Estar presentes nos cuesta muchísimo. Y en esos casos, sólo la suavidad y el sentido del humor nos da la fuerza para tranquilizarnos.

Meditando aprendemos que la instrucción más importante es “!Sigue…sigue…sigue…sigue estando contigo mismo!”

Siempre que nos distraigamos hemos de animarnos con suavidad a “seguir estando con nosotros mismos” y a tranquilizarnos: ¿Te sientes nervioso? Sigue…, ¿las rodillas te duelen?Sigue…, ¿las preocupaciones te invaden? sigue…, !No puedo soportarlo más!! Sigue…Así es cómo cultivamos la firmeza

Vernos con claridad

Con la meditación aprendemos a volver a este momento, a estar aquí en el presente y ser honestos con lo que encontramos. Percibimos nuestra claridad y nuestra confusión tal y como son. No intentamos desprendernos de los pensamientos, sino que al etiquetarlos como “pensamientos” cuando la mente se distrae, vemos con claridad nuestros mecanismos de defensa, las ideas negativas que tenemos de nosotros mismos y los demás, nuestros deseos y expectativas. Vemos también la bondad, el valor y sabiduría que hay en nosotros.

Al practicar la técnica de ser conscientes con regularidad, ya no podemos escondernos de nosotros mismos. 

Sostener la agitación emocional

Tenemos la tentación de emplear la meditación como un medio de huir de las emociones problemáticas, como una forma de alejar la negatividad. Sabemos que hemos de estar abiertos a cualquier cosa que surja, pero sentimos el impulso de emplear la meditación como una herramienta de represión de lo que no queremos sentir ni ser.

Pero, como expresa Pema Chodron, la transformación de lo que no deseamos sólo ocurrirá cuando aceptemos respiración tras respiración, día a día, año a año, acercarnos a la agitación emocional que sentimos sin condenar o justificar nuestra experiencia.

No permanecer con nuestra energía emocional es un hábito humano común. Dejarnos arrastrar por nuestras emociones o reprimir los pensamientos son tácticas que usamos para huir del dolor emocional que sentimos. Pero la sabiduría es inherente a las emociones, y cuando luchamos contra ellas, rechazamos la fuente de sabiduría que hay en nosotros. Tomar consciencia y aceptar lo que hay es la puerta de la expansión de la conciencia

Vivir en atención plena

En la meditación cultivamos la habilidad de estar atentos a cada momento, elegimos estar plenamente aquí. 

Estar atentos a nuestra mente y nuestro cuerpo en este momento presente es una forma de ser afectuosos con nosotros mismos, con los demás y con el mundo. 

Volver al momento presente requiere de un ligero esfuerzo que se va trabajando y fortaleciendo, al igual que hacemos con nuestros músculos en un gimnasio. A veces descubrimos que nuestros pensamientos nos gustan tanto que no queremos dejar que se vayan, y sentimos que nuestra película interior es muy interesante o que nuestro mundo de fantasía es tremendamente seductor. Por ello aprendemos a esforzarnos con suavidad, aprendemos a cultivar la autocompasión para volvernos al momento presente. Al no bloquear nada adrede, al sentir directamente nuestros pensamientos y dejar que se vayan con una actitud de no darles importancia, descubrimos que nuestra energía original es tierna, sana y fresca

 

Inspirado en el libro de Pema Chodron “Los lugares que te asustan”

Las 7 actitudes de la práctica mindfulness

 

Aceptación

Se trata de aceptar el fluir de la vida, reconocer lo que hay en el presente como es, no como me gustaría que fuera. No es resignación, sino no resistirse a lo que “es” tal y como “es”. No es tampoco renunciar a cambiar las cosas en el futuro, pero sí acogerlas como son en el presente. Sin evitar o huir de ellas, sino permaneciendo con ellas. Se trata de reconocer la realidad, de decir “sí” a lo que es, de sintonizar con lo que hay ahora tal y como es.  La aceptación supone aflojar y abrirse a lo que tenemos ante nosotros. Abandonar la lucha. Al dejar de negar y luchar con las cosas tal y como son, descubres en tí una mayor energía para sanar y transformar después lo que has hecho consciente.

En lugar de negar nuestro problema, racionalizarlo o evitarlo, podemos acoger lo que nos ocurre en este momento con benevolencia y observar sus raíces. Al darme cuenta con aceptación puedo dejar de actuar automática e inconscientemente

Soltar

Nuestro ego, respondiendo a pautas de supervivencia en las que el poseer es sinónimo de supervivencia, se aferra pensando que, en el retener, se acerca a la felicidad: cuanto más posea, más compre, cuanto más controle, cuanto más consiga, será más feliz, estará más seguro. Nos lleva a mantener conductas compulsivas como comer y comprar en exceso, beber, mantener relaciones tóxicas, el juego patológico para conseguir más dinero rápidamente…

Poseer, retener, controlar son cuestiones a observar desde la evidencia de que nada permanece. Este apego es el origen del sufrimiento. Tomar la impermanencia como referencia y permitirnos fluir.

 

No juzgar

La mente funciona por naturaleza dividiendo y etiquetando, estableciendo clasificaciones funcionales del tipo bueno-malo, bello-feo, deseable-evitable. Su entrenamiento básico ha sido establecer este tipo de divisiones para aprender a manejarse en el mundo mientras crecíamos. La costumbre de categorizar y enjuiciar las experiencias nos encierra en patrones de reacción y pensamientos, sentimientos y comportamientos repetitivos, de los que la mayoría de las veces no somos conscientes. De hecho, el juicio nos separa de la experiencia directa del momento y de la cambiante realidad de las cosas. Mindfulness propone precisamente situarse en la ecuanimidad para permitir que la experiencia se despliegue momento a momento.

Confianza

Confianza en uno mismo y en la vida que nos sostiene. A medida que practicamos la atención plena, nos damos cuenta de que somos nosotros mismos los que mejor sabemos “qué es lo que cada momento nos trae”. Confiar en los propios recursos, en la propia autoridad, en lugar de buscar esa autoridad fuera de uno mismo, en nuestros familiares, maestros o expertos, que si bien pueden ser una referencia no han de sustituir o anular nuestro propio criterio y sentir.

Curiosidad o mente de principiante

Consiste en la actitud de quien observa algo con sumo interés y sin dejarse arrastrar por experiencias, recuerdos o etiquetas previas, como si lo experimentara por primera vez. Esta curiosidad nos impulsa a explorar, investigar y permitirá que descubramos nuevos matices. Atentos a lo que sucede en este preciso instante, a la novedad, con curiosidad y respeto ante aquello que se nos revela por primera vez. Sentir que cada momento es único nos permite acceder a la experiencia directa, como algo único e irrepetible.

Distensión

La actitud de distensión supone evitar un esfuerzo desproporcionado, evitar la tensión que se puede derivar cuando nos fijamos metas elevadas y tenemos expectativas. Practicar mindfulness implica practicar el “ser”, no el “hacer”. En realidad consiste en permitir que suceda lo que está sucediendo, otorgándole una consciencia clara y sin juicio. Por eso, no se trata de esforzarse por cambiar algo de lo que aparece, sino simplemente de estar con ello tal y como aparece y la paradoja es que, al no pretender cambiarlo, al no invertir esfuerzo y energía en transformarlo, el cambio comienza a “suceder”.

Paciencia

La completa apertura al momento requiere paciencia, aceptar que cada evento ocurra a su propio ritmo. Se sostiene en una sabiduría natural, la de reconocer que todo tiene un ciclo vital que es necesario respetar y del que podemos extraer enseñanzas importantes. La paciencia conlleva hacer consciente la tendencia a apresurarnos a cada instante, deseando que llegue el siguiente.

Amor y Compasión

Es importante que la observación esté imbuida de una actitud amorosa y cordial, no de exigencia o prepotencia. Algunos autores llaman a esta actitud compasión. Lo que observamos, ya sea en nuestro interior o exteriormente, es algo muy querido, porque es precisamente lo que nos ha tocado vivir. Nos aproximamos a vivir la experiencia desde el amor.

Sacia el hambre de tu corazón

La mejor manera de salir del laberinto de la alimentación emocional es aprender a tomar las riendas  de nuestra vida, de nuestro estado de ánimo. Es aprender a responder a lo que nos sucede en vez de simplemente reaccionar. Aprender … Sigue leyendo

Mindfulness y bulimia

¿En qué puede ayudarme el mindfulness si sufro un trastorno de la alimentación o una adicción?

atención plena
El mindfulness o Atención Plena tiene enormes beneficios y se emplea de forma terapéutica para tratar conductas adictivas . La tragedia de las adicciones es que las personas recurren a una sustancia, comida o distracción para liberarse de su sufrimiento, pero terminan en un círculo vicioso en el que se crea más sufrimiento y avidez.

El mindfulness nos aporta un gran aliado para la recuperación que es la respiración. Conectar con la respiración puede ayudarnos a hacer una pausa y desacelerar. Aprendemos a vivir con más calma.

Nos ayuda a comprender cómo operan nuestras mentes, nuestros corazones y cómo creamos sufrimiento frente a los momentos de dolor. Mejora nuestro estado de ánimo, nos reduce el estrés, mejora nuestra memoria y la habilidad de gestionar nuestras emociones, al hacernos más conscientes de lo que nos rodea. Las emociones y pensamientos dejan de secuestrarnos. Pasamos de reaccionar a responder

Los estudios ponen de manifiesto que la práctica de la atención plena produce cambios físicos duraderos a corto, medio y largo plazo en la estructura interna del cerebro. Estos cambios permiten una mejor integración de la información, una mayor flexibilidad de respuestas y una reducción de las consecuencias negativas del estrés en nuestra salud física y emocional.

Reduce la dispersión cognitiva y la inestabilidad emocional, propia de la red neuronal por defecto, que se activa automáticamente cuando no hay un enfoque de atención sostenido. Una red de neuronas que se activa de forma aleatoria, consumiendo más energía que la que se necesita cuando la atención se enfoca de forma deliberada.

Se activa entonces el área prefrontal izquierda del cerebro, reduciendo la impulsividad y la reactividad emocional, a la vez que se potencia la sensación de bienestar. Ayuda a desarrollar la calma, la empatía, la amabilidad, la aceptación y la compasión. Permite ver al otro más claramente y actuar en resonancia. 

Fomenta el bienestar psicofísico general y permite establecer una relación diferente con lo que ocurre, más comprensiva y serena.

La práctica sostenida de Mindfulness fortalece la perseverancia. Aprendemos que al enfocar nuestra atención en la respiración o en la técnica elegida, nos distraemos a los pocos segundos, y gracias a ello tenemos la oportunidad de ejercitar la atención de nuevo. La perseverancia nos ayuda a comprender que una y otra vez aparecerán retos y junto con ellos formas de superarlos y seguir creciendo y madurando.

El mindfulness es una forma de dar sentido a nuestra vida. El sentido ya estaba ahí, pero es afinando la atención cuando lo descubro.

Ejercicio mindfulness para evitar el descontrol

Ejercicio de respiración “ZONA SOBRIA” para evitar caer en nuestros comportamientos adictivos y compulsivos

Este ejercicio se puede practicar en cualquier momento, es breve y sencillo. Podemos practicarlo en una situación estresante o de alto riesgo, cuando aparecen los deseos de volver a  consumir o de realizar la conducta adictiva que estamos intentando superar (un atracón de comida, tomar una copa,volver a llamar a la pareja con la que siempre peleaba, comprar compulsivamente…)

Nos ayuda a salir del piloto automático, permitiendo que nuestra respuesta no sea tan reactiva y sí más consciente y responsable.

Recordaremos sus pasos con el acrónimo SOBRIA

S de STOP: Acuérdate de PARAR, reducir la marcha (sal del modo automático)

OB de OBSERVAR: Observa qué está ocurriendo , qué emociones, sentimientos y pensamientos estás teniendo. Date cuenta de todo lo que pasa en tu interior, sin juzgar.

R de RESPIRAR: Concentra tu atención en la respiración, en las sensaciones que produce respirar

I de INCREMENTAR: Incrementa tu consciencia y respira con todo tu cuerpo.

A de APLICAR una nueva respuesta, en lugar de reaccionar automáticamente. Aplica tu consciencia para responder con total plenitud.