El silencio

Para lograr el silencio interior es necesario dedicarnos tiempo para ese “cultivo”, al igual que dedicaríamos un tiempo a nuestro jardín si queremos que esté lleno de flores.

img_4579Cuando surge un problema y comenzamos a sentir ansiedad, enfado, desesperación,impulsividad, … y no sabemos qué va a pasar o que hacer, podemos dedicarnos unos minutos de silencio, centrando la atención no en el problema, sino en nuestra respiración, inhalando y exhalando. Si los pensamientos sobre el problema llega a nuestra mente los observamos y seguimos concentrados en la respiración y después de hacer esto, ya con más calma podremos afrontar la situación- problema de otra manera.

Puede que no lo consigamos a la primera, pero igual que en el gimnasio vas poco a poco desarrollando tus músculos, practicando el silencio y el mindfulness desarrollas habilidades que en un principio están “flojas”.

Así como cada gota de agua,abono, y  rayo de sol le da vida a la flor, practicando el silencio se le da otro sentido a las dificultades, por lo tanto a la vida y como la percibimos. Podemos afinar nuestro oido y escuchar el sentido de nuestra vida.

El objetivo del silencio no es simplemente apaciguar nuestra mente sino entrar dentro de lo más profundo de nosotros mismos para no vivir distraídos o inconscientes de lo que pasa en nuestro interior. En definitiva el objetivo final del silencio es acoger al Universo en nuestro Corazón.

Meditación contra la anorexia

Queremos compartir con vosotros este artículo publicado en El Mundo por Raquel Villaécija, donde nos entrevistaron sobre la meditación y la anorexia. Esperamos que os guste:

“Sara Ferrer descubrió el mindfulness en el momento en el que aceptó que sufría un trastorno de la alimentación. Vivía, según relata, desconectada de sí misma, de sus necesidades físicas y biológicas. Empezó a practicar la meditación en la atención plena y experimentó una gran mejoría. “Me ayudó a escucharme, a observar qué es lo que necesitaba mi cuerpo. Volví a recuperar el contacto con esa parte de mí misma que tanto rechazaba”, explica Ferrer, que ahora trabaja como coordinadora del programa de alimentación consciente en la Escuela Transpersonal en Madrid.

Cada vez más centros y profesionales que tratan a pacientes con Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) están introduciendo el mindfulness, o la práctica de la atención plena, en sus terapias con los enfermos para obtener mejores resultados. “Esta herramienta lo que permite es pasar de la conducta compulsiva que se da en este tipo de trastornos a una mucho más consciente. Se trata, en definitiva, de ser conscientes de la cantidad que comemos, saber qué es lo que necesitamos ingerir y ser dueños, en definitiva, de nuestros actos”, explica Carmen Tolosa, experta del Centro de Psicología Aplicada de la Universidad Autónoma de Madrid sobre Trastornos del Comportamiento Alimentario.

Aunque en España elmindfulness aún no está muy extendido en los tratamientos de estas enfermedades, “cada vez hay más psicólogos que las conocen y las utilizan como una herramienta más de trabajo a la hora de evaluar a los pacientes”, señala Tolosa.

Para la psicóloga Sara Valcárcel, “la anorexia o la bulimia son trastornos mentales que tienen una raíz profunda y, por eso, cada caso es personal e intransferible, pero cualquier herramienta que ayude al enfermo a conectar consigo mismo es sin duda apoyo importante en su tratamiento”.

El mindfulness y la meditación logran “rápidos beneficios” en los enfermos, según Darina Nikolaeva, de la Escuela Transpersonal. “Los pacientes que sí lo practican o lo introducen en sus terapias evolucionan mucho más rápido e incluso hay altas totales”, explica Tatiana Muñoz, que trata a personas con estos problemas desde hace 15 años.

Según Carmen Tolosa, el mindfulness “ayuda a regular emociones e identificar aquellas que pueden desembocar, por ejemplo, en atracones o en actos de purga como el vómito”. Según Tatiana Muñoz, “cuando la gente empieza a meditar, sale del estado emocional que le ha llevado a padecer esos síntomas asociados a la comida. Al meditar es como si le dieran al pause y vieran las cosas desde otra perspectiva mucho más consciente. La actitud de no enjuiciarse a sí mismo y aceptar la realidad tal y como es ayuda a que lo emocional no nos secuestre. Pero no se trata de estar relajado, como en la meditación, sino de estar consciente”.

En el hospital Universitario La Paz ya se utiliza el mindfulness para tratar a personas con estos problemas. Uno de los referentes internacionales está en la facultad de Medicina de la Universidad de Montreal, en Canadá. “Intentamos tratar al enfermo o la enferma con ejercicios que calmen el estrés y cultiven una resiliencia a largo plazo. Está científicamente probado que la meditación es beneficiosa y eficaz a la hora de mejorar la salud y la calidad de vida de estos enfermos”, explica el doctor Hugues Cormier, uno de los responsables del programa.

Para el doctor Jean Wilkins, que lleva 30 años tratando a adolescentes con anorexia, “es importante crear un vínculo con el joven, intentar comprender el problema que le ha hecho caer en la enfermedad, y eso se hace a través del diálogo y con tiempo. El tiempo es muy necesario”, añade.

Para Sara Ferrer, que ha vivido el problema desde los dos lados, la alimentación consciente ayuda a “saber qué es lo que necesitas comer, identificar si es hambre física o emocional. Aprendes a controlar la cantidad, a observar los sabores. Empiezas a sentir el hambre, que es tan rechazado por el enfermo en una determinada fase de la enfermedad. Se trata de volver a sentir en el cuerpo las necesidades físicas que durante tanto tiempo han estado desatendidas”.

Obsesiones: pautas para liberarte

¿Cómo liberarme de mis obsesiones? candadosolo

Cada vez que tengo una obsesión puedo hacer dos cosas: atormentarme y oponer resistencia, y entonces se incrementa la angustia y aumenta más y más la obsesión, o aceptar ese pensamiento, diciéndote interiormente “Acepto que sólo es un pensamiento, no lucho contra mi obsesión”

El mensaje que ha de quedarnos claro es que las obsesiones son pensamientos involuntarios. Y si aceptas tenerlos, entonces comienzas a tener algo de dominio sobre ellas, lo que supone un gran paso.

Superar las obsesiones requiere que tengamos durante al menos 40 días un plan de afrontamiento diario muy claro. ¿Cómo sería ese plan diario para pensar libremente?

Paso 1. Cada mañana al despertar repetirme: “Estoy dispuesto a vencer mi problema, lo estoy logrando”

Comenzar con un momento mindfulness, lavándote los sientes con atención plena.

2. Posponer las obsesiones Permítete tener las obsesiones. No obstante, vas a posponer el prestarles atención por un ratito. Con esta táctica, ganarás control sobre tus obsesiones. Por un lado, al posponerlas durante un período limitado, no entrarás en el círculo vicioso que resulta de combatirlas o debatirlas, y permitirá que otras cuestiones sustituyan temporalmente a las obsesiones. Y por otro lado, aun cuando estas nuevas cuestiones dejen de ser el objeto de su atención y vuelva a tus obsesiones originales, habrás cambiado la pauta rígida de estar absorbido por una preocupación. Cuando llegue una obsesión sólo repítete a tí mismo: “Lo siento, no hay tiempo para eso. Vas a tener que esperar hasta las 8 de la noche, o cuando dedique 10 minutos a llenar mi cabeza de obsesiones.”

Es decir:

  1. Acepta mentalmente prestar atención a las obsesiones.
  2. Escoje  un momento específico en el futuro para volver a ellas (para empezar se aconseja posponer sus obsesiones sólo durante unos pocos minutos)
  3. Cuando llegue ese momento, comience a obsesionarse o considere la posibilidad de posponer las obsesiones para otro momento específico. Siempre que sea posible, elija posponerlas.

3. Tiempo diario para preocuparte

  1. Reserva dos períodos de preocupación por día, de diez a quince minutos cada uno.
  2. Pasa todo ese tiempo preocupándote.
  3. No pienses en ninguna alternativa posible.
  4. No intentes convencerte de que tus preocupaciones son irracionales.
  5. Si es necesario, repita las mismas preocupaciones una y otra vez hasta que se agote el tiempo.
  6. Trate de llegar a sentirte tan angustiado como te sea posible mientras te dedicas a preocuparte.

Cuando dejas de luchar y voluntariamente escoges preocuparte, las obsesiones que habitualmente se inmiscuyen en tu mente durante el día no pueden sostenerse en sí mismas ni siquiera un cuarto de hora. Una vez más, es difícil mantener una obsesión a menos que simultáneamente te resistas a ella. Por tanto, si te has quedado sin preocupaciones, ¡eso es una buena señal! Pero continúe durante todo el tiempo establecido, aun cuando tengas que repetir los mismos pensamientos inquietantes. La combinación de la técnica de posposición con un par de momentos de preocupación diaria aumentará tu sensación de dominio de sus obsesiones.

4. Utiliza autoinstrucciones positivas a lo largo del día Toda vez que sientas que vuelves a caer en pensamientos inquietantes, piensa en una autoinstrucción que respalde tu compromiso a decirles adiós. Verbaliza literalmente esa autoinstrucción. No recite mentalmente frases que no considera que puedan ser verdad Ejemplos:

  1. Ese pensamiento no resulta útil en este preciso instante.
  2. Ahora no es momento para pensar en ello. Puedo pensar en ello más tarde.
  3. Esto es irracional. Voy a liberarme de esa idea.
  4. No me debatiría con un pensamiento irracional.
  5. Ésta no es una emergencia. Puedo ir más despacio y pensar con serenidad en lo que necesito.
  6. Esto parece alarmante y urgente, pero realmente no lo es.
  7. No tengo que ser perfecto para estar bien.
  8. No tengo que resolver esta cuestión. Lo mejor que puedo hacer es abandonarla.
  9. Está bien cometer errores.
  10. Por mis experiencias del pasado, ya sé que estos miedos son irracionales.
  11. Tengo que asumir riesgos con el objeto de ser libre. Estoy dispuesto a asumir este riesgo.
  12. Está bien que haya tenido ese pensamiento/imagen, y no significa nada. No tengo que prestarle atención.
  13. En este momento estoy dispuesto a seguir avanzando.
  14. Puedo soportar la idea de estar equivocado.
  15. No merezco sufrir de este modo. Merezco sentirme tranquilo.
  16. Ésa no es mi responsabilidad.
  17. Ése no es mi problema.
  18. He hecho todo lo que puedo.
  19. Es bueno poner en práctica técnicas para liberarme de esta preocupación. Quiero practicar esas técnicas.

5. Medita al menos 7 minutos al día, o emplea técnicas de relajación (La importancia de tener el lóbulo frontal activo)

6. Emplea la regla de los tres pasos para eliminar las preocupaciones

Si te ha sido útil estas pautas, pero consideras que necesitas ayuda profesional contacta con nosotros en info@esenciadealquimia.com. No sólo tenemos consulta presencial en la Sierra de Madrid, sino también online

Todos podemos ser héroes. Crea una nueva mente!!

El lóbulo frontal, que está justo detrás de nuestra frente, es el director ejecutivo que está al cargo del reto del cerebro. Dirige, integra y coordina el resto de regiones cerebrales que influyen en quienes somos.

Cuanto mayor es la actividad en el lóbulo frontal mayor es la capacidad que tendremos para controlar de forma deliberada nuestras accciones y nuestros comportamientos impulsivos.

Cuando el lóbulo forntal se activa por completo podemos controlar mucho mejor quién queremos llegar a ser.

Filtra las interferencias, centra nuestra atención, acalla la tormenta que generan nuestros centros de percepción. Es el responsable de las elecciones conscientes, voluntarias, deliberadas e intencionales que tomamos a  lo largo del día. Es la morada de “nuestro verdadero Yo”, es donde nace nuestra inspiración. Es el asiento del Poder como ser humano.

El lóbulo frontal está implicado de manera activa en la creacción, decide nuestras acciones, regula nuestra comportamiento, planea nuestro futuro y se encarga de reafirmar nuestros propósitos. Controla nuestra impulsividad para que no nos dejemos llevar por nuestras emociones. Reprime el papel asociativo del lóbulo temporal para evitar las imágenes y las emociones que no estén relacionadas con el centro de nuestra atención.cerebro

Si el lóbulo frontal no interviene, porque lo tenemos “desactivado”, nos perdemos en recuerdos, en emociones pasadas y proyecciones de miedo al futuro. Nuestra mente se llena de obsesiones, pasamos de un tema a otro, con “mente de mono”, y nos dejamos arrastrar por los estímulos externos e internos, como los mensajes de culpa, o los placeres momentaneos.

Si nuestro lóbulo forntal no está debidamente activado por muchos buenos propósitos que nos hagamos, como comenzar una dieta, aprender a tocar un instrumento, estudiar, hacer deporte…no lo lograremos. Nos dejamos llevar por nuestras “adicciones emocionales”, en lugar de por nuestro poder de determinación.

El poder de determinación es lo que más admiramos en “los héroes”. En ellos podemos observar lo que es un lóbulo frontal en acción: inhiben sus necesidades de gratificación inmediata y permiten que el cerebro mantenga sus objetivos a largo plazo. Podemos pensar en Martin Luther King, Mahatma Gandhi….Se mantuvieron concentrados en el objetivo que pretendían conseguir y jamás vacilaron para conseguir su ideal, sin importar lo difíciles o caóticas que fueran las circunstancias. Fueron capaces de crear un ideal tan real que, con su atención plena, se convirtió en algo más imprtante que sus necesidades corporales, los obstaculos, las emociones que se activaban, o su entorno….Este es el verdadero poder de nuestro lóbulo frontal, todos podemos ser heroes, todos tenemos esa grandeza. heroe

Todos podemos crearnos una nueva mente, cambiar de mentalidad, dar vida a una nueva realidad. El primer paso es lograr que el lóbulo frontal vuelva a tomar el control.

¿Cómo puedo hacerlo?¿Cómo enciendo mi lóbulo frontal?

Uno de los primeros pasos sería ejercitar nuestro lóbulo frontal a través de la atención plena, el mindfullnes y la meditación.

¿Cómo está tu lóbulo frontal? ¿Apagado o encendido?

Cuando un lóbulo frontal está activo se produce lo siguiente:

  • Percepción voluntaria y nivel de atención duradero
  • Reflexión sobre las posibilidades y actuación en función de ellas
  • Decisión
  • Lucidez y alegría
  • Adaptabilidad
  • Capacidad de aprender de los errores y hacer las cosas de forma diferente la siguiente vez
  • Capacidad de planificación del futuro y seguir el plan proyectado
  • Focalización
  • Revisión diaria de las opciones
  • Fortalecimiento de la identidad
  • Comportamiento disciplinado
  • Capacidad de mantener un ideal frente a cualquier circunstancia externa
  • Concentración en algo y exclusión de todo lo demás
  • Capacidad de permanecer atento al “yo” y a los pensamientos internos

Las características que aparecen cuando el lóbulo frontal no funciona a pleno rendimiento:

  • Apatía y pereza
  • Falta de inspiración, desmotivación y falta de iniciativa
  • Deseo de monotonía, rutina y previsividad
  • Resistencia a aprender
  • Fácil distracción
  • Incapacidad para hacer planes de futuro
  • Incapacidad para completar nuestras acciones o tareas
  • Pasividad
  • Mentalidad rígida
  • Desorganización e impulsividad
  • Desatención

Te recomendamos que leas el libro de Joe Dispenza “Desarrolla tu cerebro” si quieres ampliar esta información y encontrar vías para cambiar tu mentalidad y ser quién de verdad eres

Las siete hambres: ejercicio de mindfulness

Para un segundo, toma tres respiraciones profundas y pregúntate cuánta hambre tienes de 0 a 10…¿Dónde has buscado para saber el hambre que tienes? ¿En el estómago? ¿En tus emociones? ¿cómo sabes que tienes hambre?

Pensamos que sólo nuestro estómago nos indica si tenemos o no hambre, pero eso no es así. Se sienten 7 diferentes tipos de hambres.

Algunas de nuestras experiencias de hambre no son hambre de comida, pero cuando las sentimos, tratamos erróneamente de aliviarlas comiendo.

Con el mindfulness podemos empezar a desenredar y separar las distintas experiencias de hambre. Y sólo entonces podremos responder a cada una de ellas de la manera más apropiada e íntegra.

Te proponemos un ejercicio para sentir los 7 tipos de hambre. Necesitaremos una uva pasa o una fresa o un trocito de chocolate.

Puedes grabarte esta meditación para escucharla y no necesitar leer mientras lo practicas, o dejar que alguién te lo lea mientras lo realizas.

Durante el ejercicio vamos a “jugar” a que estamos en otro planeta y nunca hemos visto este alimento. Con esa mente de principiante vamos a acercarnos a esta nueva comida para nosotros (la pasa, la pequeña fruta, una galletita salada, etc)

Siéntate cómodamente y haz dos respiraciones profundas. Observa cómo te encuentras y evalúa cuál es en estos momentos tu sensación de hambre…En una escala del 0 al 10 ¿cómo de hambriento te sientes?…

¿En qué lugar del cuerpo buscas para decir cuánta hambre sientes?…

Hambre visual: Toma el objeto-alimento y colócalo en tu mano. Observalo como si nunca antes lo hubieras visto…

Fíjate en su textura, en su color, en su forma…

¿Qué te dice la mente que podría ser?…

¿Evalúa en una escala de 0 a 10 cuánta hambre tienes al ver este objeto? ¿cuánta hambre tienes basándote en lo que ven tus ojos?

Hambre olfativa: Investiga el objeto con la nariz. Huélelo….refresca la nariz alejándolo y vuelvelo a oler…¿cambia en algo tu sensación de hambre?

En una escala de 0 a 10, ¿cuánta hambre tienes por este alimento basándote en su olor?

bocaHambre bucal: Y ahora investiga el alimento con la boca… Mételo en la boca pero no lo muerdas. Dale vueltas, exploraló con la lengua…¿qué notas?

Muerde este objeto pero sólo una vez. Tras morderlo vuelve a darle vueltas en la boca y exploraló con la lengua…¿qué notas? Observa

Evalúa ahora tu hambre bucal: en una escala del 0 al 10 ¿Cuánta hambre sientes por este objeto basándote en lo que la boca siente y saborea?

¿Hasta qué punto quiere tu boca seguir experimentándolo?

Hambre estomacal: Decides ahora comerte este objeto-alimento.

Lo masticas con lentitud, notando los cambios en su textura y sabor que se producen en tu boca… Te lo tragas…Investiga si ha quedado algún trocito por tus dientes, siénte el sabor…¿Qué hace la lengua cuando has terminado de comértelo? Observa…

¿Durante cuánto tiempo sigue manteniéndose su sabor?

Evalúa ahora tu hambre estomacal: ¿Está tu estómago satisfecho, se siente lleno? Evalúa de 0 a 10 hasta qué punto quiere tu estómago más de lo mismo.

Hambre celular: Se consciente de esa comida que está pasando a tu cuerpo, de cómo tus células lo están absorbiendo. ¿Qué sensaciones tienes? ¿Cómo lo reciben tus células?

Hambre mental: ¿Puedes escuchar lo que opina tu mente sobre esta comida? ¿Debías o no debías comer este alimento?

Evalúa tu hambre mental. En una escala de 0 a 10: ¿hasta qué punto quiere tu mente más de lo mismo?

Hambre de corazón: ¿Dice algo tu corazón sobre esta comida? ¿Le recuerda a algo?…

Valora en una escala de 0 a 10 lo tranquilizadora y reconfortante que resulta…¿Le gustaría al corazón probar más?…

Vuelve a centrarte en tu respiración: ¿Cuánta hambre tienes? ¿Dónde lo buscas?