Obsesiones: pautas para liberarte

¿Cómo liberarme de mis obsesiones? candadosolo

Cada vez que tengo una obsesión puedo hacer dos cosas: atormentarme y oponer resistencia, y entonces se incrementa la angustia y aumenta más y más la obsesión, o aceptar ese pensamiento, diciéndote interiormente “Acepto que sólo es un pensamiento, no lucho contra mi obsesión”

El mensaje que ha de quedarnos claro es que las obsesiones son pensamientos involuntarios. Y si aceptas tenerlos, entonces comienzas a tener algo de dominio sobre ellas, lo que supone un gran paso.

Superar las obsesiones requiere que tengamos durante al menos 40 días un plan de afrontamiento diario muy claro. ¿Cómo sería ese plan diario para pensar libremente?

Paso 1. Cada mañana al despertar repetirme: “Estoy dispuesto a vencer mi problema, lo estoy logrando”

Comenzar con un momento mindfulness, lavándote los sientes con atención plena.

2. Posponer las obsesiones Permítete tener las obsesiones. No obstante, vas a posponer el prestarles atención por un ratito. Con esta táctica, ganarás control sobre tus obsesiones. Por un lado, al posponerlas durante un período limitado, no entrarás en el círculo vicioso que resulta de combatirlas o debatirlas, y permitirá que otras cuestiones sustituyan temporalmente a las obsesiones. Y por otro lado, aun cuando estas nuevas cuestiones dejen de ser el objeto de su atención y vuelva a tus obsesiones originales, habrás cambiado la pauta rígida de estar absorbido por una preocupación. Cuando llegue una obsesión sólo repítete a tí mismo: “Lo siento, no hay tiempo para eso. Vas a tener que esperar hasta las 8 de la noche, o cuando dedique 10 minutos a llenar mi cabeza de obsesiones.”

Es decir:

  1. Acepta mentalmente prestar atención a las obsesiones.
  2. Escoje  un momento específico en el futuro para volver a ellas (para empezar se aconseja posponer sus obsesiones sólo durante unos pocos minutos)
  3. Cuando llegue ese momento, comience a obsesionarse o considere la posibilidad de posponer las obsesiones para otro momento específico. Siempre que sea posible, elija posponerlas.

3. Tiempo diario para preocuparte

  1. Reserva dos períodos de preocupación por día, de diez a quince minutos cada uno.
  2. Pasa todo ese tiempo preocupándote.
  3. No pienses en ninguna alternativa posible.
  4. No intentes convencerte de que tus preocupaciones son irracionales.
  5. Si es necesario, repita las mismas preocupaciones una y otra vez hasta que se agote el tiempo.
  6. Trate de llegar a sentirte tan angustiado como te sea posible mientras te dedicas a preocuparte.

Cuando dejas de luchar y voluntariamente escoges preocuparte, las obsesiones que habitualmente se inmiscuyen en tu mente durante el día no pueden sostenerse en sí mismas ni siquiera un cuarto de hora. Una vez más, es difícil mantener una obsesión a menos que simultáneamente te resistas a ella. Por tanto, si te has quedado sin preocupaciones, ¡eso es una buena señal! Pero continúe durante todo el tiempo establecido, aun cuando tengas que repetir los mismos pensamientos inquietantes. La combinación de la técnica de posposición con un par de momentos de preocupación diaria aumentará tu sensación de dominio de sus obsesiones.

4. Utiliza autoinstrucciones positivas a lo largo del día Toda vez que sientas que vuelves a caer en pensamientos inquietantes, piensa en una autoinstrucción que respalde tu compromiso a decirles adiós. Verbaliza literalmente esa autoinstrucción. No recite mentalmente frases que no considera que puedan ser verdad Ejemplos:

  1. Ese pensamiento no resulta útil en este preciso instante.
  2. Ahora no es momento para pensar en ello. Puedo pensar en ello más tarde.
  3. Esto es irracional. Voy a liberarme de esa idea.
  4. No me debatiría con un pensamiento irracional.
  5. Ésta no es una emergencia. Puedo ir más despacio y pensar con serenidad en lo que necesito.
  6. Esto parece alarmante y urgente, pero realmente no lo es.
  7. No tengo que ser perfecto para estar bien.
  8. No tengo que resolver esta cuestión. Lo mejor que puedo hacer es abandonarla.
  9. Está bien cometer errores.
  10. Por mis experiencias del pasado, ya sé que estos miedos son irracionales.
  11. Tengo que asumir riesgos con el objeto de ser libre. Estoy dispuesto a asumir este riesgo.
  12. Está bien que haya tenido ese pensamiento/imagen, y no significa nada. No tengo que prestarle atención.
  13. En este momento estoy dispuesto a seguir avanzando.
  14. Puedo soportar la idea de estar equivocado.
  15. No merezco sufrir de este modo. Merezco sentirme tranquilo.
  16. Ésa no es mi responsabilidad.
  17. Ése no es mi problema.
  18. He hecho todo lo que puedo.
  19. Es bueno poner en práctica técnicas para liberarme de esta preocupación. Quiero practicar esas técnicas.

5. Medita al menos 7 minutos al día, o emplea técnicas de relajación (La importancia de tener el lóbulo frontal activo)

6. Emplea la regla de los tres pasos para eliminar las preocupaciones

Si te ha sido útil estas pautas, pero consideras que necesitas ayuda profesional contacta con nosotros en info@esenciadealquimia.com. No sólo tenemos consulta presencial en la Sierra de Madrid, sino también online

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Todos podemos ser héroes. Crea una nueva mente!!

El lóbulo frontal, que está justo detrás de nuestra frente, es el director ejecutivo que está al cargo del reto del cerebro. Dirige, integra y coordina el resto de regiones cerebrales que influyen en quienes somos.

Cuanto mayor es la actividad en el lóbulo frontal mayor es la capacidad que tendremos para controlar de forma deliberada nuestras accciones y nuestros comportamientos impulsivos.

Cuando el lóbulo forntal se activa por completo podemos controlar mucho mejor quién queremos llegar a ser.

Filtra las interferencias, centra nuestra atención, acalla la tormenta que generan nuestros centros de percepción. Es el responsable de las elecciones conscientes, voluntarias, deliberadas e intencionales que tomamos a  lo largo del día. Es la morada de “nuestro verdadero Yo”, es donde nace nuestra inspiración. Es el asiento del Poder como ser humano.

El lóbulo frontal está implicado de manera activa en la creacción, decide nuestras acciones, regula nuestra comportamiento, planea nuestro futuro y se encarga de reafirmar nuestros propósitos. Controla nuestra impulsividad para que no nos dejemos llevar por nuestras emociones. Reprime el papel asociativo del lóbulo temporal para evitar las imágenes y las emociones que no estén relacionadas con el centro de nuestra atención.cerebro

Si el lóbulo frontal no interviene, porque lo tenemos “desactivado”, nos perdemos en recuerdos, en emociones pasadas y proyecciones de miedo al futuro. Nuestra mente se llena de obsesiones, pasamos de un tema a otro, con “mente de mono”, y nos dejamos arrastrar por los estímulos externos e internos, como los mensajes de culpa, o los placeres momentaneos.

Si nuestro lóbulo forntal no está debidamente activado por muchos buenos propósitos que nos hagamos, como comenzar una dieta, aprender a tocar un instrumento, estudiar, hacer deporte…no lo lograremos. Nos dejamos llevar por nuestras “adicciones emocionales”, en lugar de por nuestro poder de determinación.

El poder de determinación es lo que más admiramos en “los héroes”. En ellos podemos observar lo que es un lóbulo frontal en acción: inhiben sus necesidades de gratificación inmediata y permiten que el cerebro mantenga sus objetivos a largo plazo. Podemos pensar en Martin Luther King, Mahatma Gandhi….Se mantuvieron concentrados en el objetivo que pretendían conseguir y jamás vacilaron para conseguir su ideal, sin importar lo difíciles o caóticas que fueran las circunstancias. Fueron capaces de crear un ideal tan real que, con su atención plena, se convirtió en algo más imprtante que sus necesidades corporales, los obstaculos, las emociones que se activaban, o su entorno….Este es el verdadero poder de nuestro lóbulo frontal, todos podemos ser heroes, todos tenemos esa grandeza. heroe

Todos podemos crearnos una nueva mente, cambiar de mentalidad, dar vida a una nueva realidad. El primer paso es lograr que el lóbulo frontal vuelva a tomar el control.

¿Cómo puedo hacerlo?¿Cómo enciendo mi lóbulo frontal?

Uno de los primeros pasos sería ejercitar nuestro lóbulo frontal a través de la atención plena, el mindfullnes y la meditación.

¿Cómo está tu lóbulo frontal? ¿Apagado o encendido?

Cuando un lóbulo frontal está activo se produce lo siguiente:

  • Percepción voluntaria y nivel de atención duradero
  • Reflexión sobre las posibilidades y actuación en función de ellas
  • Decisión
  • Lucidez y alegría
  • Adaptabilidad
  • Capacidad de aprender de los errores y hacer las cosas de forma diferente la siguiente vez
  • Capacidad de planificación del futuro y seguir el plan proyectado
  • Focalización
  • Revisión diaria de las opciones
  • Fortalecimiento de la identidad
  • Comportamiento disciplinado
  • Capacidad de mantener un ideal frente a cualquier circunstancia externa
  • Concentración en algo y exclusión de todo lo demás
  • Capacidad de permanecer atento al “yo” y a los pensamientos internos

Las características que aparecen cuando el lóbulo frontal no funciona a pleno rendimiento:

  • Apatía y pereza
  • Falta de inspiración, desmotivación y falta de iniciativa
  • Deseo de monotonía, rutina y previsividad
  • Resistencia a aprender
  • Fácil distracción
  • Incapacidad para hacer planes de futuro
  • Incapacidad para completar nuestras acciones o tareas
  • Pasividad
  • Mentalidad rígida
  • Desorganización e impulsividad
  • Desatención

Te recomendamos que leas el libro de Joe Dispenza “Desarrolla tu cerebro” si quieres ampliar esta información y encontrar vías para cambiar tu mentalidad y ser quién de verdad eres