Alimentación sana y ortorexia

Hay una línea muy fina entre lo que puede considerarse una predilección por la comida sana (un estilo de vida consciente)  y una obsesión por la calidad, pureza y origen de los alimentos, que nos llevaría a la ortorexia.

La ortorexia es un trastornos de la conducta alimentaria, al igual que la anorexia, la bulimia o el trastorno por atracón . La Ortorexia Nerviosa, la vigorexia, la alcoholexia y la Pica, están consideradas como trastornos de la conducta alimentaria no especificados (TCANES).

La ortorexia se define como una obsesión por el consumo de alimentos sanos, hasta un nivel que cabe considerar patológico.  Este trastorno fue definido por primera vez por el médico norteamericano Steve Bratman en 1997, en un libro publicado en el año 2000 en USA y titulado “Health Food Junkies” (“Yonkies de comida sana”).

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En muchos casos la obsesión por la comida pura, ecológica y sana esconde patologías más complicadas de detectar y sanar que la anorexia. Esta obsesión puede conducir muchas veces a suprimir grupos enteros de alimentos por razones ideológicas que, en ocasiones, no se reemplazan correctamente por otros que puedan aportar los mismos complementos nutricionales ocasionando graves problemas para la salud.

Los ortoréxicos suelen ser personas con normas muy rígidas, si en algún momento no las cumplen se angustian y autocastigan con dietas más estrictas, depuraciones o prácticas de ayuno, alaban sus éxitos y tienen un estricto autocontrol para resistir las tentaciones, la autoestima se ve envuelta en la pureza de su dieta y sienten superioridad hacia aquellos que no siguen sus mismos hábitos alimentarios, lo cual les produce una sensación de seguridad y control, desplazando todo el significado de sus vidas hacia la comida sana.

Su vida social y familiar se resiente, no consienten comer comidas “no sanas o impuras”, por lo que han de reducir sus relacione sociales.

¿Cómo podemos diferenciar una decisión saludable de comer consciente y ecológicamente por una patología? La clave reside en la obsesión y el deseo de pureza, la rigidez y la culpabilidad al infligir las reglas y el valor añadido que la persona siente tener por su forma de comer. El ortoréxico escucha más a su mente, a sus ideologías sobre alimentos puros, que a su propio cuerpo.

En cambio aquellos que han evolucionado y son conscientes de la importancia que la alimentación tiene en nuestra salud y nuestras emociones y por ello eligen alimentos ecológicos, preparados de modo saludable, comidos con un enfoque mindfull eating, escuchan a su cuerpo y tienen en cuenta al entorno . Valoran los momentos sociales, dan importancia a las redes humanas, relativizando la gravedad de comer puntualmente alimentos menos sanos. En ocasiones una buena compañía nos nutre más que un maravillosos alimento y quien se encuentra en equilibrio, sano psíquicamente, lo percibe y lo prioriza.

El Dr. Bratman diseño un test de autodiagnóstico para detectar los síntomas de este trastorno de alimentación con las siguientes preguntas:

a) Dedica usted más de 3 horas al día a pensar en su dieta sana.

b) Se preocupa más por la calidad de los alimentos, que del placer de consumirlos.

c) Ha habido una disminución de su calidad de vida, conforme aumenta la pseudocalidad de su alimentación.

d) Se siente culpable cuando no cumple con sus convicciones dietéticas.

e) Realiza una planificación excesiva de lo que comerá al día siguiente.

f) Está experimentando un aislamiento social, provocado por su tipo de alimentación.

La respuesta afirmativa a estas y otras cuestiones similares permitirían, según Bratman, diagnosticar ortorexia.

Si crees que padeces ortorexia y quieres ayuda para sanar, ponte en contacto con nosotros en info@esenciadealquimia.es. Estaremos encantados de acompañarte

Tatiana Muñoz

Los siete pasos de la alimentación consciente

La alimentación consciente, o minfulness de la alimentación, tiene como objetivo que nos relacionemos de manera equilibrada con la comida.

Sin duda todos hemos experimentado lo contrario, que es una alimentación inconsciente: comer de modo automático,comiendo sin preguntarnos si tenemos o no hambre, sin disfrutar el momento, sin pensar en lo que estamos comiendo.

Se trata de adoptar unos enfoques de atención que te enseñan a relacionarte con la comida y contigo mismo, de un modo diferente. Sin hacer ningún tipo de dieta, consiste en ser consciente tanto de tus sensaciones físicas (hambre o saciedad) , de los mensajes de tu mente, y de tus emociones, para ser libre de elegir cuándo empezar y cuándo terminar de comer. Con la alimentación consciente encontramos en nosotros mismos la respuesta a la pregunta de cuánto y qué debemos comer.

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Según Buda tanto demasiado alimento como demasiado poco son perjudiciales para la salud y el bienestar. La comprensión de las necesidades únicas de tu cuerpo son esenciales para una vida sana y feliz.

La herramienta principal para ayudar a las personas a ser conscientes de lo que comen (algo que supone el 90% del trabajo) es la meditación .Cuando estamos llenos de consciencia y presencia entonces sí nos llenamos y  podemos sentir satisfacción.

Vamos a aprovechar la comida como una puerta que tiene el potencial de despertarnos a una verdad más profunda sobre la vida. Y tenemos 5 oportunidades diarias al menos.

Recuerda que no se trata de presionar un botón para activar la alimentación consciente y, así, cumplirla a la perfección. Es algo que requiere constancia y entrenamiento

LOS 7 PASOS PARA ALCANZAR UNA ALIMENTACIÓN CONSCIENTE

¿Cuáles serían los pilares fundamentales?

1.Come sólo cuando tengas hambre. Cada vez que vayas a comer, pregúntate para qué. ¿Qué parte de ti tiene hambre?(Después practicaremos este punto)

Si abres la nevera y te quedas mirando para ver qué te apetece comer es que no tienes hambre, vas allí porque te aburres. Si estás en el trabajo y vas a picotear algo no es porque tengas hambre, es porque quieres descansar. Si tomas un helado porque estás enfadado no tienes hambre, probablemente tienes ansiedad.

¿Quién es el que está hambriento? ¿Qué partes de mí son las que tienen hambre? 

2. Comer más despacio, llevar la atención a la masticación.

Ser conscientes de que nuestra satisfacción al comer procede del masticar. Es por esa razón que nos gustan los alimentos crujientes. Si estamos hablando, leyendo o contestando un whapsap mientras comemos nuestra hambre bucal no se sacia porque no hemos estado atentos. Sólo invitando a nuestra mente a la boca nos saciaremos.

Si masticamos bien aparecen sabores secundarios que al comer rapido no percibimos

Masticar despacio es igual a mayor satisfacción. Las señales de saciedad y statisfacción se activan a los 20 minutos de comenzar a comer, por lo tanto si comemos rápido habremos comido demasiada comida y nuestro estómago se resentirá

3. Come como si fueras un catador de vinos, oliendo, saboreando cada bocado.vino

Huele, disfruta de los aromas, toma un bocado y dale vueltas en la boca. Detecta todos los ingredientes y especias. Mastica lentamente hasta tragar, observa cuánto dura el sabor en tu boca. Toma agua para limpiar el paladar antes de dar el siguiente trago.

Observa cómo “solo sabe el primer trozo”, pero puedes lograr que cada bocado sea igual que el primero si estás atento

Fijaté cuando has dejado de notar el sabor: es momento de volver a invitar a la mente a tu boca, de estar presente, comenzando de nuevo a ser un catador de comida

4. Come sin distracciones: Si te conectas a la tele, al ordenador o al móvil te desconectas de tí. Tu mente no está en la boca, y así no hay satisfacción ni saciedad.

5. No te prohibas ningún alimento. Atrévete a comer de todo, el problema no es lo que comes sino la cantidad que comes o desde dónde lo comes. Si tienes alimentos prohibidos aumenta la tentación de ingerirlos., tenemos hambre “mental”. Si no los hay no hay nada que transgredir.

6. Come la cantidad adecuada o suficiente:

Aunque varía según las circunstancias,en general sería estar lleno 2 tercios.

Cuando nos sintamos llenos en un 80% podemos beber agua, tomar dos bocados más y dejar de comer

Para ello durante 3 momentos de la comida he de preguntarme¿tengo más hambre?: Nos han enseñado a comérnoslo todo, sin dejar nada en el plato.

7.  Experimenta la mirada blanda y la gratitud mientras comes. 

Mirada blanda: Observa lo que te pasa, los mensajes de tu mente, las veces que comes distraido e inconsciente con benevolencia hacia tí. El juicio, el perfeccionismo y la crítica interior ayuda a que abandonemos este enfoque.

La gratitud nos llena el corazón, que suele ser quién más nos pide comer. 

La gratitud se experimenta al ser consciente de todos los seres que han hecho posible que esos alimentos estén allí presentes: plantas, animales, personas…

Según las enseñanzas del Zen, cada vez que comemos ingerimos la energía vital de incontables seres. La comida de nuestro plato es producto del sol, la tierra, la lluvia, los insectos que polinizaron las plantas, y de muchas personas, como los labradores, trasportistas, tenderos…Esa energía del alimento, producto de tantos seres, recorre nuestro cuerpo, llega a todas nuestras cálulas. Y ese milagro ocurre cada día

 

Trucos para llevar la alimentación consciente a tu vida cotidiana:

1. Meditación del tenedor vacio: Soltar el tenedor entre bocado y bocado. Esperar hasta que no quede más comida en la boca antes de volver  a cojer el tenedor.

Puedes practicarlo durante 5 minutos o durante uno de los platos.

2. Hoy permanece presente al menos los 3 primeros bocados y/o los 3 primeros sorbos al empezar a comer o beber

3. Antes de comer para unos segundos y evalúa tu hambre estomacal, valorándola de 0 a 10, donde 0 es nada de hambre y 10 es desnutrido. Cuando en tu plato quede la mitad de la comida evalúa de nuevo tu hambre.

Y repite esa valoración al terminar de comer el plato. El objetivo es ejercitar la atención, conectar con las señales que habitualmente no percibimos.

4. Hacer una pausa antes de comenzar a comer y observar cada alimento del plato, comiendo con la vista: fíjate en los colores, formas, texturas…

Inhala los aromas. Siente cómo te alimentas con ese olor.

Y experimenta la gratitud hacia todos los seres que han hecho posible que esos alimentos estén allí presentes: plantas, animales, personas…

5. Come como si fueras un catador de vinos, oliendo, saboreando cada bocado.

Huele, disfruta de los aromas, toma un bocado y dale vueltas en la boca. Detecta todos los ingredientes y especias. Mastica lentamente hasta tragar, observa cuánto dura el sabor en tu boca. Toma agua para limpiar el paladar antes de dar el siguiente trago.

Observa cómo “solo sabe el primer trozo”Fíjate cuando has dejado de notar el sabor: es momento de volver a invitar a la mente a tu boca, de estar presente, comenzando de nuevo a ser un catador de comida

6. Mastica un bocado de la comida entre 15 y 30 veces. Enfocar la atención en lo que ocurre en nuestra boca cuando masticamos de ese modo, notar las diferencias entre comer así y de modo normal.

7. Puedes probar a beber agua antes de comer algo, saboreándola, una pausa que te ayuda a distinguir si tienes hambre verdaderamente y de qué tipo es (o simplemente es sed).

 

Las siete hambres: ejercicio de mindfulness

Para un segundo, toma tres respiraciones profundas y pregúntate cuánta hambre tienes de 0 a 10…¿Dónde has buscado para saber el hambre que tienes? ¿En el estómago? ¿En tus emociones? ¿cómo sabes que tienes hambre?

Pensamos que sólo nuestro estómago nos indica si tenemos o no hambre, pero eso no es así. Se sienten 7 diferentes tipos de hambres.

Algunas de nuestras experiencias de hambre no son hambre de comida, pero cuando las sentimos, tratamos erróneamente de aliviarlas comiendo.

Con el mindfulness podemos empezar a desenredar y separar las distintas experiencias de hambre. Y sólo entonces podremos responder a cada una de ellas de la manera más apropiada e íntegra.

Te proponemos un ejercicio para sentir los 7 tipos de hambre. Necesitaremos una uva pasa o una fresa o un trocito de chocolate.

Puedes grabarte esta meditación para escucharla y no necesitar leer mientras lo practicas, o dejar que alguién te lo lea mientras lo realizas.

Durante el ejercicio vamos a “jugar” a que estamos en otro planeta y nunca hemos visto este alimento. Con esa mente de principiante vamos a acercarnos a esta nueva comida para nosotros (la pasa, la pequeña fruta, una galletita salada, etc)

Siéntate cómodamente y haz dos respiraciones profundas. Observa cómo te encuentras y evalúa cuál es en estos momentos tu sensación de hambre…En una escala del 0 al 10 ¿cómo de hambriento te sientes?…

¿En qué lugar del cuerpo buscas para decir cuánta hambre sientes?…

Hambre visual: Toma el objeto-alimento y colócalo en tu mano. Observalo como si nunca antes lo hubieras visto…

Fíjate en su textura, en su color, en su forma…

¿Qué te dice la mente que podría ser?…

¿Evalúa en una escala de 0 a 10 cuánta hambre tienes al ver este objeto? ¿cuánta hambre tienes basándote en lo que ven tus ojos?

Hambre olfativa: Investiga el objeto con la nariz. Huélelo….refresca la nariz alejándolo y vuelvelo a oler…¿cambia en algo tu sensación de hambre?

En una escala de 0 a 10, ¿cuánta hambre tienes por este alimento basándote en su olor?

bocaHambre bucal: Y ahora investiga el alimento con la boca… Mételo en la boca pero no lo muerdas. Dale vueltas, exploraló con la lengua…¿qué notas?

Muerde este objeto pero sólo una vez. Tras morderlo vuelve a darle vueltas en la boca y exploraló con la lengua…¿qué notas? Observa

Evalúa ahora tu hambre bucal: en una escala del 0 al 10 ¿Cuánta hambre sientes por este objeto basándote en lo que la boca siente y saborea?

¿Hasta qué punto quiere tu boca seguir experimentándolo?

Hambre estomacal: Decides ahora comerte este objeto-alimento.

Lo masticas con lentitud, notando los cambios en su textura y sabor que se producen en tu boca… Te lo tragas…Investiga si ha quedado algún trocito por tus dientes, siénte el sabor…¿Qué hace la lengua cuando has terminado de comértelo? Observa…

¿Durante cuánto tiempo sigue manteniéndose su sabor?

Evalúa ahora tu hambre estomacal: ¿Está tu estómago satisfecho, se siente lleno? Evalúa de 0 a 10 hasta qué punto quiere tu estómago más de lo mismo.

Hambre celular: Se consciente de esa comida que está pasando a tu cuerpo, de cómo tus células lo están absorbiendo. ¿Qué sensaciones tienes? ¿Cómo lo reciben tus células?

Hambre mental: ¿Puedes escuchar lo que opina tu mente sobre esta comida? ¿Debías o no debías comer este alimento?

Evalúa tu hambre mental. En una escala de 0 a 10: ¿hasta qué punto quiere tu mente más de lo mismo?

Hambre de corazón: ¿Dice algo tu corazón sobre esta comida? ¿Le recuerda a algo?…

Valora en una escala de 0 a 10 lo tranquilizadora y reconfortante que resulta…¿Le gustaría al corazón probar más?…

Vuelve a centrarte en tu respiración: ¿Cuánta hambre tienes? ¿Dónde lo buscas?

El saludable “NO” en la anorexia y bulimia

Las emociones que no exteriorizamos, como la rabia, los celos, el odio, generan una gran presión que necesita del propio cuerpo para descargarlos, y al no hacerlo en su cauce natural se transforman en un problema alimentario.

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Darse atracones, vomitar, ayunar, obsesionarse con los alimentos, son formas indirectas de encontrar un falso y temporal consuelo por la presión que se siente al no expresar lo que sentimos. Son maneras de drenar lo que nos inunda por dentro.

La comida nos distrae de los enfados, anestesia el dolor, nos permite morder y masticar nuestra rabia, o podemos rechazarla y decirla que “no” con ayunos.

Existe una conexión primitiva y profunda entre nuestras emociones y el hambre:

Te haré tragar tu orgullo

Esta situación no la trago

Me pasé la tarde rumiando qué decirle

La envidia te come vivo

Es un amor, me lo comería

Para descargar su hostilidad la persona con anorexia ayuna, como un suicidio lento, un acto agresivo que castiga alos padres por no dar el cuidado y la atención que han necesitado. La alimentación emocional se podría denominar también “trastorno de aislamiento”, ya que se intima más con la comida que con las personas.

Janet Woititz exponne los miedos y malos entendidos sobre la rabia:

Si estoy furiosa es que no te quiero

Si estás furioso conmigo es que no me quieres

Como te quiero no puedo permitirme estar furioso contigo

Si realmente me quieres tampoco estarás furioso conmigo

 

Las personas que padecen un problema con la alimentación suelen ver  el mundo en blanco y negro. No pueden percibir el amplio abanico de gamas de la rabia: sentirse vejado, frustrado, resentido, ofendido, amargado, indignado, insultado, enojado, sentir odio, furia, albergar pensamientos asesinos…

Aprender a decir “NO” es esencial. Decir “no” es similar a ejercitar un músculo que se vuelve más fuerte con la práctica. si verbalizamos más el no, no necesitaremos atracones para mantener la boca cerrada.images

No es imprescindible expresar la rabia a la persona hacia la cual se dirige, sirve escribir una carta, hablar con un amigo…Puedes fantasear que lo dices

Pero para liberarnos completamente de los síntomas es necesario poder tener verdadera intimidad en las relaciones. Expresarnos desde nuestro corazón y de forma auténtica. Y para ello necesitamos practicar el saludable “no”

¿Qué es comer saludable o “normal”?

Comer consciente

Comer consciente

 

Cuando somos niños tenemos claro cuándo tenemos hambre, pero al crecer la comida la empleamos en más ocasiones: comemos para calmarnos, para insensibilizarnos al dolor y la ansiedad, para evitar el aburrimiento, para premiarnos o castigarnos…

¿Qué nos ha sucedido de adultos para que hayamos convertido nuestra hambre natural y nuestra manera fácil de hallar satisfacción al comer en un complicado problema?

Es importante observar cara a cara nuestras luchas con la comida para atravesarlas y salir de ellas. Cuando nuestra relación con la comida deja de ser armónica, perdemos el disfrute innato de comer, y nos olvidamos de lo que es “comer normal”.

¿Qué es comer saludable o “normal”?:

1. Sentirse feliz y parte de la vida cuando no estás comiendo, es decir, que la comida no es tu única fuente regular de placer y satisfacción

2. No comes si no tienes hambre

3. Dejas de comer cuando te sientes lleno, y eres capaz de dejar comida en el plato

4. Puedes dejar intervalos de  varias horas entre comidas y sin pensar en ello. Cuando llega la hora de comer sientes hambre y disfrutas comiendo.

5. Disfrutas comiendo una alimentación variada

6. Mantienes un peso saludable y regular (es decir, que fluctúa 3 ó 4 kilos arriba o abajo). No necesitas pesarte para mantenerte

7. No te obsesionas con la comida, ni cuentas calorías, para decidir si puedes permitirte comer algo

¿Comes así? ¿Te relacionas saludablemente con la alimentación? Si no es así tranquilo, puedes lograrlo llevando la consciencia al campo de la alimentación, con prácticas de mindfulness y/o con terapias especializadas.

 

Tatiana Muñoz

Reemplaza tus creencias limitantes con el parche lógico

En 1909 se realizó experimento de la doble ranura, gracias a él en 1998 otros científicos confirmaron que influimos en los fotones  por el mismo hecho de observarlos, y descubrieron que cuánto más intensa es la observación, mayor es la influencia del observador en la conducta. El informe se llamó “La demostración de la teoría cuántica: la observación afecta a la realidad”

Nuestros cuerpos y el mundo están hechos de esa misma sustancia cuántica que cambió en los experimentos al ser observada, y todos nosotros somos “observadores”, entonces, nuestra manera de ver el mundo y lo que creemos con respecto a lo que vemos ya no puede ser descartado como si no tuviera consecuencias.

La primera regla de la realidad es que debemos convertirnos en nuestra vida en aquello que elegimos experimentar en el mundo. Neville Goddard dice que debemos introducir la imagen del deseo de nuestro corazón, de nuestro sueño o anhelo y pensar a partir de ella, vivir como si ya hubiéramos llevado a cabo nuestros sueños. Si quieres conseguir una determinada cualidad, actúa como si ya la tuvieras. Transforma tu sueño futuro en un hecho presente.

Para poder reescribir sobre nuestras creencias necesitamos descubrir cuáles son:

Para cambiar una creencia hemos de tomar conciencia de ella y ver cómo se manifiesta en nuestros hábitos y costumbres. Otro modo de identificar nuestras verdaderas creencias es mirar al mundo que nos rodea para ver sus reflejos en nuestra salud,nuestro modo de alimentarnos, la satisfacción con nuestro cuerpo, la abundancia, trabajo, pareja …

“Para alcanzar la verdad es necesario, una vez en la vida, desprenderse de todas las ideas recibidas y reconstruir de nuevo y desde los cimientos nuestro sistema de pensamiento” René Descartes

Nuestra relación con el cuerpo y la alimentación es la punta de un iceberg. Nuestras creencias profundas son las que nos llevan a que veamos esa conducta en la superficie.

Podemos observar en esa punta del iceberg nuestros estilos de alimentación: vegano, vegetariano, ayurvédico… Una gran necesidad de dulces…Una anorexia o bulimia…

No podremos comprender o cambiar la punta del iceberg si no observamos e integramos las creencias más profundas.

creencias positivas

Reemplazar las creencias existentes, por otras nuevas, actualizadas y mejoradas, es como instalar un “parche informático”. Estos parches pueden ser de dos tipos: parches lógicos y parches psicomágicos.

El parche lógico: Consiste en convencer a la mente consciente de una nueva creencia empleando la lógica. Así permitirá que el corazón adopte esa nueva posibilidad, sintiéndo que es verdad.

El parche lógico crea un puente entre nuestra mente racional y nuestra mente inconsciente.

Para cambiar nuestras creencias mediante la lógica de nuestras mentes debemos convencernos de la existencia de nuevas posibilidades, presentando unos hechos que conducen a una conclusión ineludible.

El nuevo parche hace que las limitaciones del pasado queden obsoletas. El fallo se repara y la vieja creencia es reemplazada por una nueva y poderosa realidad.

El parche psicomágico: En este caso no usaremos la mente consciente sino que iremos directamente a nuestro inconsciente que adora los rituales y símbolos. Lo importante del milagro es que no tenemos que entender por qué funciona.

El parche lógico tendría la siguiente forma:

“Si ocurre….y….entonces….”

“Si somos capaces de imaginar cualquier cosa en nuestra mente

Y el poder de nuestras creencias más profundas hace que lo que imaginamos se plasme en la realidad

Entonces podemos reparar los fallos limitantes que existen en nuestras creencias y así aliviar los mayores sufrimientos de nuestras vidas.”

Uno de los modos en que funciona con rapidez este parche es cuando vemos que otra persona logra lo que antes creíamos imposible. A nuestra mente le parece posible.

 

Durante más de 100 años se pensaba que los humanos no éramos capaces de correr una milla en menos de 4 minutos, hasta que en 1954 un corredor británico, Roger Bannister, batió el record y corrió la milla en 3 minutos y 59,4 segundos. Y en menos de 8 semanas, un corredor australiano, Jonh Landy, volvió a bajar la marca en 3 minutos, 57,9 segundos. Años más tarde el marroquí Hicham El Guerrouj con 3 minutos y 43,13 segundos.

El logro del corredor británico se debió a que eligió una meta clara y precisa: introducía en su zapatilla un papel donde tenía escrito el tiempo que quería tardar (3 minutos 58 segundos).

Convenció a su mente de que podía conseguir esa meta: eligió pensar que le bastaba con ser sólo unos segundos más rápido que en otras marcas que él había conseguido. Se fijó en conseguir pequeños incrementos, en lugar de centrar su atención en el obstáculo (conseguir batir el record).

Su parche lógico quedaría así:

Si ya puedo correr una milla en 4 minutos y 1 segundo

Y todo lo que necesito es correr un segundo más rápido para correr en 4 minutos

Y todo lo que tengo que hacer es correr otro segundo más rápido para llegar a 3 minutos y 59 segundos.

Entonces: Puedo hacerlo! Puedo correr 2 segundos más rápido de lo que ya he corrido

El proceso lógico de una persona que trabaja y planifica para construir un objetivo puede parecer un milagro a los demás, pero si una persona demuestra que algo es posible el milagro de ese individuo nos da a todos el permiso inconsciente de repetirlo

Pasos para construir tu parche lógico:

Esta plantilla es para organizar tus creencias en afirmaciones y darte un motivo y empuje para cambiar las viejas creencias

1. Concreta el resutado que deseas obtener y exprésalo en una frase breve y sencilla.

Considera que el resultado que deseas ya se ha producido y declara cómo te sientes.

Me siento………………………….

Ejemplo: Me siento profundamente satisfecha por el éxito de mi nuevo proyecto, en el que …

2Declara qué pasión eliges expresar

Siento pasión por…………….

3.Describe tu creencia limitante con respecto a ti mismo o la expresión de tu necesidad.

Mi creencia limitante es…………………

Ejemplo: Mi creencia limitante es que las exigencias de mi familia no me permiten satisfacer esa necesidad

4. Declara lo opuesto de tu creencia limitante

Ejemplo:Mi familia quiere que sea feliz y apoya mis decisiones

5Declara cuándo te sientes más realizado en la vida.

Me siento más realizado cuando….

Ejemplo: Me siento más realizado cuando ofrezco talleres para ….

6. Describe los hechos incontestables que apoyan tu objetivo

Es un hecho que…………

Declaración lógica:

SI: (2)

Y: (5)

Y: (6)

Entonces: (4)

Y tengo todo lo que necesito para hacer realidad mi sueño!!

Tatiana Muñoz

 

 

¿Cómo influyen tus creencias en tu alimentación?

Vivimos nuestra realidad basándonos en lo que creemos. Todo acaba reduciéndose a nuestras creencias. Entonces ¿de dónde vienen nuestras creencias?: De lo que dice la ciencia, la historia, la religión, la cultura, los medios de comunicación, nuestra familia y antepasados, de nuestras emociones ,condicionamientos y asociaciones…

Las creencias se desarrollan a partir de nuestra experiencia personal, según cómo resolvemos nuestras necesidades emocionales, y ésto se ve influido por la familia en la que hemos nacido, la sociedad en la que vivimos y sus medios de comunicación. La cultura a la que pertenecemos, nuestro mundo, nos dice cómo ha de ser nuestra vida. La influencia comienza antes de que los niños nazcan, en la concepción y gestación.

chica y globos felicidad

Del nacimiento a los dos años la actividad del cerebro genera ondas delta, y de los 2 a los 6 ondas theta. Ambas ondas producen estados sugestionables que almacenan la información y lo registran todo sin filtros.

Nuestros cerebros hasta los 7 años están en un estado hipnogógico o de ensoñación donde los comportamientos, creencias y actitudes que observamos y percibimos en nuestros padres y cuidadores se graban como las rutas sinápticas inconscientes. Después estas rutas controlan nuestra biología durante el resto de nuestra vida hasta que las observamos y las hacemos conscientes. De adultos tenemos creencias que se formaron siendo niños.

Muchas de nuestras actitudes hacia la comida y hacia nuestro cuerpo se basan en grabaciones de estos primeros años.

De pequeños podemos escuchar de nuestros cuidadores “Hay que dejar el plato limpio”, “come espinacas para que tengas mucho hierro y seas muy fuerte”, “sin carne no tienes hierro”, “hay niños en Africa que mueren de hambre y tú no te comes todo”, “si te portas bien te doy una chuchería”, “como has sido malo no tienes postre”

En la adolescencia somos más receptivos e influenciables a los mensajes sobre nuestro cuerpo y a nuestra imagen corporal. Las creencias de los familiares, los amigos y la publicidad se pueden  grabar en nosotros: “La delgadez es sinónimo de salud y belleza”, “Si como un yogurt light adelgazo”, “comer light es cuidar tu salud”, “las mujeres sólo son atractivas si están delgadas”, “si comes pan engordas”, “el chocolate hace que te salgan granos”, “En nuestra familia todos tenemos el colesterol alto y no podemos comer grasas “. Sin una actitud crítica que observe cuáles son los intereses que hay detrás de cada uno de los mensajes de los medios de comunicación sobre la belleza, la delgadez y los alimentos que debemos consumir, nuestra relación con el cuerpo y la comida puede resentirse. La publicidad se remonta a la antigüedad, se conocen anuncios de la época de la antigua Roma. Su objetivo es grabar creencias en nuestro inconsciente que nos lleven a consumir sus productos que se asocian al éxito, el reconocimiento, la belleza, ser especial, diferente…

Lo bueno, lo malo, los juicios, lo que nos gusta y lo que no nos gusta, las pautas de conducta de nuestros cuidadores…todo queda almacenado. Las creencias de otros se convierten en el fundamento de lo que consideramos verdadero con respecto a nosotros mismos y al mundo.

Podemos tener creencias limitantes respecto de nosotros mismos, de lo que nos sienta bien o mal respecto a la alimentación, de cómo es nuestro metabolismo y nuestra fuerza de voluntad para conseguir las cosas que deseamos. “Tienes el mismo metabolismo que tu tia, tu gordura es genética”

Todas las creencias se viven como certezas, son una película mental de cómo somos, como seremos. Y son los cimientos para construir nuestra identidad. Las creencias no son ni ciertas ni falsas: son creencias, y todos tenemos las que necesitamos en cada momento.

No es suficiente que una cosa sea comestible para que sea consumida: son necesarios unos condicionamientos culturales. Lo que nos gusta, lo que preferimos en la alimentación, está determinado por las contingencias ambientales, políticas  y económicas , pero sobretodo por los ritos sociales, por los valores éticos, religiosos, espirituales…

Si creemos que los vegetarianos son personas especiales, más espirituales y bondadosas, y nosotros deseamos ser así comeremos de ese modo, y podemos no tener en cuenta los mensajes de nuestro cuerpo. ¿Por qué elijo un estilo de alimentación?

Algunos alimentos están asociados a momentos de afecto con seres queridos y cuando ingerimos esa comida nos sentimos como entonces. Si nuestra abuela nos daba leche calentita con miel para dormir, y junto a esa leche recibíamos su ternura y presencia, ese vaso con miel será para nosotros un bálsamo de paz y amor.

Para otras personas la leche se relacionará con la madre, y según sea el vínculo con ella así de beneficioso o no será ese alimento. No hay verdades absolutas en las formas de alimentarnos. Hay estudios documentados que consideran que la leche es beneficiosa para la salud durante toda la vida, y estudios que documentan todo lo contrario.  ¿Crees que es necesario y beneficioso eliminar  la leche de vaca de tu dieta? ¿Es un alimento sano o perjudicial?¿Cómo lo sientes tú? Puedes escuchar “Sin leche tus huesos se descalcifican”, “Es la industria láctea la que promueve el consumo de leche”, “La leche es la principal causa de alergias en niños y adultos”, “La leche de soja es más sana que la leche de vaca”… Observa, escucha tu cuerpo: ¿Qué te sirve a ti? ¿Por qué comes lo que comes?

Los alimentos tienen generalmente unos valores añadidos por las creencias de nuestra cultura o nuestra religión. Los hindúes no comen carne de vaca y los judíos no toman carne de cerdo. Comer puede ser pecar en las épocas de ayuno cristianas como La Pascua, o musulmanas como en el Ramadán.

Desde finales del siglo III se estableció el ayuno como práctica religiosa Cristiana para purificar nuestro corazón ante Dios. A partir del año 2000, la cultura de la delgadez añadió nuevos sacrificios, esta vez el ídolo es la silueta perfecta, que te traerá paz interior y aprovación social.

Para cambiar, para avanzar, para ser libres, hemos de abrir nuestra mente y estar dispuestos a cuestionarnos nuestras creencias, por muy útiles que hayan sido hasta ahora. Está en nuestra mano decidir si seguimos respondiendo en base a estas programaciones o decidimos llevar la luz de la conciencia a esas zonas oscuras. Ser consciente es un acto de valentía, que conlleva en ocasiones abandonar la lealtad familiar y crear nuevos modelos y filosofías de vida.