La técnica del “como sí”

La técnica del “Como Sí” es una potente herramienta de PNL que nos ayuda a cambiar y liberarnos de programaciones limitantes de nuestro ego, como las adicciones, al comportarnos y visualizarnos “como si” ya fuera real que somos felices y hemos logrado aquello que nos proponemos. A través de “fingir” y creernos esa actuación logramos hacerlo cierto.

IMG_2454.jpgTeniendo claro qué aspectos queremos cambiar empezaremos a actuar como si ya fuéramos de la manera como queremos ser. Somos artífices y víctimas de los autoengaños de nuestra mente, y con ésta técnica aprendemos a utilizar estratégicamente esta tendencia , empleándola conscientemente en lugar de ser exclavos inconscientes de ella.

En el caso de las adicciones la herramienta del “como sí” es una técnica que consiste en sentirnos y actuar “como si” ya estuviéramos liberados de nuestra adicción. Es pensar y vivir como una persona sin adicción, una persona en equilibrio, que vive ya la vida que desea, que se vincula y se relaciona con la vida, los amigos, parejas, hijos o trabajo, tal y como anhela. ¿Qué pasaría si actuaras como si no tuvieras ninguna adicción?, ¿cómo te sentirías?,¿en qué sería diferente cada cosa que haces?…Creer en algo induce a elegir y a actuar. Cuando empezamos a comportarnos “como si” fuéramos de determinada manera, aunque aún no hayamos adquirido todas las competencias o las actitudes con las que cuentan de verdad las personas que son como nosotros queremos ser, estamos mandando un mensaje al universo y a nosotros mismos: ya soy así…Comienza a funcionar la profecía autocumplida

Si queremos relacionarnos afectivamente con nuestras parejas de un modo menos dependiente y ansioso, podemos informarnos y aprender cómo se relacionan las personas que tienen un apego seguro y sano. Observaremos múltiples aspectos: ¿Qué hace que esta persona se sienta segura en las relaciones afectivas? ¿qué hace para tener esa confianza?¿Cómo es el vínculo con sus parejas?,¿Cuántos mensajes le manda al día?, ¿Cómo es su postura corporal cuándo su pareja tiene otros planes? ¿Cómo es su agenda? ¿Qué piensa sobre su propio valor como persona?

Si queremos comer de modo equilibrado y consciente, sin atracones ni restricciones, podemos tener de modelo a alguien que tenga esa manera de relacionarse con la alimentación, o a una persona que haya superado el trastorno. Observaremos y nos preguntaremos por ejemplo: ¿Cuántas veces come? ¿cómo elige los alimentos qué come? ¿qué creencias tiene sobre la alimentación?¿cómo ha superado sus ideas irracionales o erróneas?, ¿qué cambios tuvo que hacer para relacionarse sanamente con él mismo y la comida?, ¿cómo se relaciona con su cuerpo?,¿qué se dice interiormente sobre su aspecto?…

Podemos buscar a alguien de nuestro entorno que es tal y como querríamos ser, o un personaje de una serie o película, o al autor o personaje de un libro. Observaremos sus características, gestos, creencias, competencias, actitudes, habilidades y comportamientos. Al identificar cada una de estas habilidades lo importante finalmente es pasarlas a la acción, es empezar a aplicar cada una de ellas y empezar a actuar “como sí” fueras esa persona, o simplemente como si fueras tú pero con todas estas competencias incorporadas. No es sólo imitar lo externo, sino sobretodo las creencias, estados emocionales y pensamientos de esa persona que ya logró aquello que tú deseas.

Al modificar nuestras creencias, pensamientos y emociones, nuestra forma de expresarnos, también podemos cambiar la percepción de la realidad y la autoimagen que disponemos de nosotros mismos.

Para comenzar nos propondremos un pequeño cambio que no nos cueste demasiado adoptar y  que podamos incorporar de forma natural a nuestra forma de ser. Cuando ya tengas  incorporado ese primer aspecto, y  lleves unos días comportándote “como si” en esa característica, incorpora otra de las que tengas en tu lista. Actúa como si los resultados que deseas ver en tí, en  la vida o en las otras personas estuvieran ya ocurriendo

La salida al laberinto de la adicción

La adicción es un síntoma. Es la punta del iceberg que asoma sobre la superficie del agua, dejando oculta bajo ella su mayor parte. Nos engañamos si pensamos que la adicción “es el problema”: no, en realidad es tan sólo una pista que señala que hay algo más profundo oculto bajo ella. Puede tratarse de un gran dolor, de una sensación de incapacidad, de una historia sin sanar o de una búsqueda desorientada. Depende de en qué nivel se haya producido el bloqueo o la pérdida en el camino hacia una vida plena.

reignac.jpg

El laberinto de la adicción

Quien está atrapado en una adicción, busca algo externo que alivie a su malestar. Recurre a la conducta adictiva como vía de escape de una realidad que se le antoja intolerable, o tal vez creyendo en la promesa engañosa de una felicidad fácil. En ambos casos la persona cede su poder y pierde su libertad en el intento. Si lo que pretendía era paliar su sufrimiento, se encuentra con que este se despliega en proporciones aún mayores. Si lo anhelado era encontrar un resquicio de felicidad, tropieza con un sucedáneo que pronto se transforma en la mayor de sus desdichas. Si en un principio pudo vivir experiencias de éxtasis enseguida éstas, como si se tratase de espejismos, desaparecieron engullidas por la desolación, como pertenecientes al mundo de lo ilusorio.

Cuando la adicción se apropia de una persona haciéndola su esclava, no deja ningún territorio sin invadir. La salud y el nivel físico se ven pronto dañados, la energía vital únicamente puede transitar por canales relacionados con el fortalecimiento de la conducta adictiva, la lucidez se empaña tornándose una caricatura de sí misma, la inteligencia se somete a la única tarea de encontrar nuevas y mejores oportunidades de consolidar el reinado de la impostora, ningún otro sentido o propósito vital mayor puede sobrevivir a su empuje, las relaciones más sublimes sucumben ante ella. Poco a poco la adicción se convierte en la grotesca soberana de un reino desolado.

Pero hay algo en el núcleo profundo de cada ser que no puede ser dañado. Un vacio interior fértil e inmortal. Una Conciencia que es la misma que anima la totalidad del universo. Unos lo han llamado hálito divino, otros energía imperecedera, otros Espíritu, el Todo, el Tao, la Unidad, lo Transpersonal, la Fuente o la Divinidad… No importa el nombre, en realidad ni siquiera alcanzamos con ninguno ellos a acercarnos a la realidad que queremos definir: se trata de lo que Es.

Y Lo que Es no puede ser dañado, ni sometido, ni matado, ni callado. Lo que Es permanece intacto, aunque puede que oculto, en lo más profundo de cualquier ser, también en las personas que han desarrollado una adicción o cualquier otro tipo de situación problemática. Cuando una persona toma conciencia de quién Es, de su Identidad profunda, se allana el camino de retorno de cualquier esclavitud, también de la adicción. Quién ha hecho experiencia, aunque sólo sea por un instante, de su Identidad profunda no necesita escapar más, comprende que no hay nada que buscar fuera porque siempre estuvo allí, en el Silencio profundo que le habita.

Pero no hay que olvidar que, normalmente, el camino de vuelta a casa requiere prestar atención al ser integral.images.jpeg Si la adicción se manifiesta en los niveles físico, mental, emocional y espiritual, es necesario que también sea tratada desde estos cuatro aspectos. Suspender el uso de una sustancia o abandonar determinada conducta no resulta suficiente para soltar la adicción. De hecho, la simple suspensión puede ser contraproducente si no se están trabajando los anteriores niveles como parte del camino para llegar a la raíz del problema, y pueden darse continuas recaídas o muy frecuentemente buscarse adicciones sustitutivas.

Liberarse de la trampa de las adicciones, encontrar la salida al laberinto, requiere aplicar conjuntamente estrategias de desintoxicación y reparación del daño físico y del campo energético; un trabajo terapéutico serio, individual y muchas veces grupal, que profundice en el nivel emocional, en las pautas de pensamientos automáticos y en las creencias erróneas instaladas, en la sanación de la historia personal y en la adquisición de habilidades de relación, de introspección, de análisis y de crítica; un discernimiento lúcido acerca de las elecciones realizadas y una educación en la responsabilidad de coger las riendas de la propia vida con todas sus consecuencias; un proceso profundo de perdón que rompa cadenas y permita superar la culpa; un entrenamiento en la tarea de ejercer una libertad consciente y un progresivo camino de identificación de los anhelos espirituales más profundos. Por eso superar una adicción es una tarea integral e integradora.

En este sentido una adicción puede ser la gran oportunidad de contestarse a la eterna pregunta de ¿Quién Soy? y emprender el Camino de Vuelta a Casa.

Ejercicio mindfulness para evitar el descontrol

Ejercicio de respiración “ZONA SOBRIA” para evitar caer en nuestros comportamientos adictivos y compulsivos

Este ejercicio se puede practicar en cualquier momento, es breve y sencillo. Podemos practicarlo en una situación estresante o de alto riesgo, cuando aparecen los deseos de volver a  consumir o de realizar la conducta adictiva que estamos intentando superar (un atracón de comida, tomar una copa,volver a llamar a la pareja con la que siempre peleaba, comprar compulsivamente…)

Nos ayuda a salir del piloto automático, permitiendo que nuestra respuesta no sea tan reactiva y sí más consciente y responsable.

Recordaremos sus pasos con el acrónimo SOBRIA

S de STOP: Acuérdate de PARAR, reducir la marcha (sal del modo automático)

OB de OBSERVAR: Observa qué está ocurriendo , qué emociones, sentimientos y pensamientos estás teniendo. Date cuenta de todo lo que pasa en tu interior, sin juzgar.

R de RESPIRAR: Concentra tu atención en la respiración, en las sensaciones que produce respirar

I de INCREMENTAR: Incrementa tu consciencia y respira con todo tu cuerpo.

A de APLICAR una nueva respuesta, en lugar de reaccionar automáticamente. Aplica tu consciencia para responder con total plenitud.

Las recaídas en las adicciones

La recaída es parte del proceso de curación

El cambio de una conducta adictiva es un proceso que se da a través de una serie de etapas que va desde que el individuo comienza a darse cuenta que tiene un problema, hasta el momento en que  éste ya no existe. Así, el abandono exitoso de la conducta adictiva abarca una progresión de cinco fases: precontemplación, contemplación, preparación, acción y mantenimiento. (Modelo transteórico de Prochaska y DiClemente)

Cuando hablamos de adicciones nos referimos no solamente a las drogas o al alcohol. También a los trastornos de la conducta alimentaria, las compras compulsivas, las parejas dependientes, el juego patológico, el uso excesivo de las tecnologías o el móvil…

Los procesos de cambio no progresan en forma lineal; es un proceso dinámico de avances y retrocesos, en el que las personas siguen un patrón cíclico o espiral a través de diferentes estadios hasta que logran consolidar el mantenimiento de la abstinencia. Durante este proceso las recaídas se hacen presente cuando las estrategias de estabilización y mantenimiento de la abstinencia fallan; así, una recaída puede originarse tanto en la etapa de acción como en la de mantenimiento, e implican un movimiento a estadios previos

La recaída constituye una crisis y retroceso en los intentos por mantener los cambios de conducta.

Cuando se hace referencia a una recaída, es porque ha habido anteriormente un periodo de mejoría significativa en la liberación de la conducta adictiva.

Hay que tener claro que un consumo aislado (droga, atracón de comida, juego, compra compulsiva…) no es en sí una recaída, ni tiene porqué llevarnos a ella.

Hay diversas etapas en el proceso de recaída (Marlatt):

Desliz o Lapso: Error leve, con una ingesta aislada de la droga o un comportamiento adictivo aislado

Recaída: Proceso transitorio de vuelta al consumo o al comportamiento adictivo, mayor en el tiempo y en la cantidad

Colapso: Regreso a las conductas anteriores de la adicción, con persistencia en el tiempo, y retomando las antiguas pautas de pensamiento

El proceso de recaída no ocurre de la noche a la mañana sino que se va incubando de modo silencioso.

Permanecer en el camino de la recuperación

Para permanecer en el camino de la recuperación debemos hacer que esta sea nuestra prioridad, que sea lo que más anhelamos en este momento en nuestras vidas. Cuando comenzamos el camino de la recuperación quizá sintamos mucha confianza en que vamos a cambiar nuestra vida y dejar atrás la adicción, que jamás tendremos un retroceso. Pero la fuerza de voluntad se va debilitando con el tiempo.

Hace falta un esfuerzo sostenido para mantener viva la recuperación, trabajando activamente la mente, empleando recursos casi diarios que mantengan la llama en ese camino.

Cuando recaemos podemos interpretarlo como un recordatorio de que no queremos rendirnos, por muy difícil que sea la situación: necesitamos levantarnos de esa recaída, reorientar nuestro GPS interno con amabilidad y firmeza, y seguir hacia delante. Cuanto más duros seamos con nosotros, más probable es que recaigamos.

Necesitamos reconocer nuestros errores pero también perdonarlos. La recaída es parte de nuestro proceso de recuperación y sentir vergüenza, ira o frustración no nos hará mejores, pero sentir compasión sí.

Recuperarnos de una adicción requiere esfuerzo diario, es un trabajo a tiempo completo.

 

Ejercicio mindfulness para las recaídas: Espacio para respirar después de un desliz

Después de haber tenido un tropezón, al día siguiente, o en los momentos posteriores, hazte consciente de cualquier enfado o resentimiento que tengas hacia tí. Este es un momento para trabajar la compasión y no caer en el ciclo de culpa, ansiedad y nuevo desliz

Nota tus pensamientos y sentimientos.

Después, conténtrandote en tu respiración, notando como inhalas y exhalas, reconoce simplemente que ese desliz es parte de tu proceso, que este es un nuevo momento (o un nuevo día) para hacer algo diferente.

Mientras expandes tu respiración por todo el cuerpo, habla contigo regalando unas palabras de ayuda y aliento, como si estuvieras apoyando a un amigo que quiere recuperarse.

Puedes decirte “Lo has hecho bien, sigues en el camino de la recuperación, y este tropiezo sólo es una oportunidad para practicar lo aprendido”

 

Los 5 obstáculos de nuestra mente

Hay pensamientos y emociones que se enredan en nosotros y crecen desmedidamente, como las malas hierbas del huerto. Nos impiden tener claridad, espacio interior para tomar las adecuadas decisiones, poniéndonos en riesgo de recaer cuando hemos superado un problema o una adicción. Nos distraen, sabotean nuestro propósito y nublan la conciencia

Conocer esos 5 obstáculos o malas hierbas de nuestra mente es fundamental:

  • Deseo sensual
  • Hostilidad
  • Pereza y letargo
  • Inquietud y ansiedad
  • Duda e indecisión

file_20151215094057.jpg

Deseo sensual 

Es el deseo de ser feliz a través de nuestros sentidos. Vemos algo en un escaparate y lo deseamos, nos hace sentir bien comprarlo. Olemos un pan recién hecho y tenemos ganas de darnos ese placer…Hay un deseo sensual que nos empuja a satisfacer nuestras necesidades por medio de nuestras adicciones. También existe el deseo sensual de poseer bienes materiales, tener más dinero, el último móvil de diseño, etc

Los deseos de placer forman parte del ser humano, pero cuando son el centro de nuestra vida y controlan nuestra existencia se convierten en un problema.

El antídoto para el deseo sensual es la MODERACIÓN. Para ser más moderados hemos de apreciar la imperfección de la vida, pues la búsqueda de perfección multiplica los anhelos. Y como nada es perfecto nunca quedamos satisfechos.

Hostilidad

Cuando nos supera el deseo vehemente aparece la hostilidad o aversión, en forma de resentimiento, envidia, celos, agresión, odio o quejas.

Con ello nos castigamos y castigamos a otros. Tras una recaída en una adicción suele ser un estado mental frecuente

 

El antídoto de la hostilidad es el cultivo del amor , la compasión, el perdón  y la bondad. Una manera es aportarnos las 4 necesidades básicas del corazón: atención, afecto, aprecio y aceptación.

Inquietud y ansiedad

La inquietud y la ansiedad se manifiesta a través de preocupaciones en la mente, de un estado de insatisfacción, que nos agitan, deseando nuestra adicción para calmarnos.

Nos alejamos del contacto con la respiración y se nos acelera el corazón.

El antídoto de la inquietud es la presencia, la atención plena en nuestra respiración, sintiendo nuestro cuerpo gracias a prácticas de mindfulness en nuestra vida cotidiana.

Pereza y letargo

La pereza es una inercia del cuerpo y el letargo es el estancamiento de pensamientos y sentimientos.

La pereza es una dejadez muy marcada. Quizá hemos sido muy indulgentes con nosotros mismos o que no hemos sabido enfrentarnos a las acciones equivocadas que hemos cometido.

El letargo es un embotamiento de la mente y un desinterés con lo que ocurre a nuestro alrededor.

La pereza, el letargo y el cansancio se alimentan entre sí.

Hemos de trabajar para superar este obstáculo, levantarnos y saltar, salir al aire fresco, encontrar algo que nos inspire o nos motive. Crear un ritmo o rutina en nuestra vida nos hará mantener la energía y nos dejaremos llevar por la inercia de la pereza.

Necesitamos comprometernos con nuestra vida, sin permitirnos vivir en una indulgencia excesiva.

Duda e indecisión

La duda socava nuestra recuperación. La secuestra. La duda es el obstáculo que dice “no vale la pena. La recuperación no es para mí. Nunca lo lograré”

La duda nos impide comprometernos totalmente con nuestra recuperación.

El antídoto contra la duda es vivir de acuerdo a nuestros valores y prioridades

Haz una pausa para reflexionar:

¿Cuál es mi principal obstáculo?

¿Cómo se manifiesta en mi vida?

¿De qué obstáculo necesito alejarme para tener éxito en mi recuperación? ¿Qué puedo hacer?

Para poder afrontar los 5 obstáculos es muy importante la práctica de la meditación. Durante nuestra experiencia meditativa surgirán todos esos estados y podremos observarlos. Practicar el reconocimiento de esos obstáculos  mientras cultivamos una actitud de curiosidad ante ellos, y no tanto el resistirnos o querer eliminarlos. Hacernos conscientes de nuestras sensaciones de malestar, de sopor, o de inquietud en el momento presente que ocurren nos facilita observar nuestra tendencia a reaccionar automáticamente cuando aparece un deseo intenso de volver a  las conductas que nos dañan o nos alejan de nuestros objetivos.

Los pasos para cambiar

Damos la bienvenida al nuevo año y nos cargamos de nuevas y buenas intenciones, como ir al gimnasio, comer mejor, meditar cada día o abandonar alguna adicción.

Pero cambiar y que ese nuevo hábito saludable permanezca no es nada sencillo. Introducir algo nuevo y estable afecta a nuestra mente, conducta, mundo emocional y a nuestros valores y sentido de la vida.

“Las personas cambian cuando se dan cuenta del potencial que tienen para cambiar las cosas” (Paulo Coelho)

mariposa_png_by_juli_gonzalez-d4sjel6.png

Las personas atravesamos 6 fases para cambiar nuestros hábitos: precontemplación, contemplación, determinación, acción y mantenimiento. Y una más ,que serían las recaídas. Observar en cuál estamos y aumentar nuestro grado de consciencia y presencia nos ayuda a avanzar en cada una de las fases.

La autoeficacia, o percepción que tenemos sobre nuestra capacidad para responder a las circunstancias  o dificultades que se van a presentar, es un factor muy importante que  determina en gran parte nuestro avance por las distintas fases.

Las 6 fases o estadios del cambio:

A cada fase le corresponde una actitud mental diferente

Estadio 1. Precontemplación: “¿Problema? ¿Qué problema?”

La persona no tiene conciencia de problema, por lo que no contempla ninguna posibilidad de cambio.

Quizá no queremos o no podemos admitir que tenemos un problema con el tabaco, decimos que todo el mundo hace igual, nos excusamos y negamos la realidad.

Estadio 2. Contemplación: “Debería dejar de fumar …”

Hay una pequeña toma de conciencia sobre el problema y las consecuencias que tiene esa conducta (fumar, no ir al gimnasio, comer de más). Pero aún no es momento de emprender ninguna acción.

Se siente ambivalencia: quiero tener una conducta más saludable y a la vez no. Tengo muchas razones para ambas cosas. Puede que no me sienta con la autoeficacia suficiente como para llevar a  cabo el cambio con éxito ( no me siento fuerte para sostener la ansiedad que me producirá dejar de fumar, y temo que volveré a hacerlo en unos días)

Es importante enfocarse en la motivación para poder pasar a la siguiente fase, decantando la balanza hacia la acción

Estadio 3. Preparación para el cambio o determinación: “Tengo que hacer algo, esto va en serio”

He tomado la decisión y la determinación de cambiar. Me falta encontrar la estrategia más adecuada para comenzar con los hábitos saludables

Estadio 4. Acción o cambio: “Manos a la obra”beneficios-de-cambiar-de-empleo-pasados-unos-anos_291.jpg

Es el momento de estar atento a nuestras emociones y pensamientos mientras realizamos las conductas saludables. Tendremos que cambiar rutinas, y estar bien enfocados en nuestro objetivo

Estadio 5. Mantenimiento: Constancia en el cambio.

Una fase ha llegado al mantenimiento cuando la nueva conducta permanece durante más de 9 meses. Es más sencillo iniciar la acción de cambiar que mantenerla.

Estadio 6. Tratar con las recaídas

Las recaídas son la regla y no la excepción. El resultado del verdadero cambio depende de qué hacemos frente a una recaída. Cuando ocurran podemos aprovechar para re evaluar y aprender de ellas, en lugar de culparnos o castigarnos por fallar.

En lugar de tirar la toalla cuando nos caigamos, cuando volvamos a las conductas de antes, nos levantaremos rápido y volveremos a enfocarnos en el nuevo objetivo.

 

Afirmaciones positivas

 “Así como piensas, así es tu vida.

Siembra un pensamiento, cosecha una acción.

Siembra una acción, cosecha un hábito.

Siembra un hábito, cosecha un carácter.

Siembra un carácter, cosecha un destino”

Nuestros pensamientos cobran fuerza cuando se repiten. Si nos repetimos insistentemente una idea, como que estamos gordas, o que somos una persona insegura, ese pensamiento se grabará en nuestro inconsciente, convirtiéndose en una verdad absoluta. El pensamiento repetido se convertirá en acción. Así, si pensamos que estamos gordas, tendremos cada vez más necesidad de comer.

Pero si sustituimos nuestros pensamientos negativos por otros positivos, descubriremos que podemos sentirnos tal y como deseamos si los repetimos. Podemos reprogramar nuestro pensamiento.

Una de las mejores técnicas es acostumbrar a nuestra mente a sustituir nuestros pensamientos negativos por otros positivos a través de las afirmaciones.

Las afirmaciones son enunciados positivos sobre cómo queremos ser y que sea nuestra vida, formulados en tiempo presente y en primera persona. Es lo contrario a una autocrítica. Las afirmaciones se pueden repetir en silencio o en voz alta.

Las afirmaciones positivas son las semillas de la felicidad. En principio parece algo tan pequeño no puede generar ningún cambio, pero si las regamos con las repeticiones modifican nuestra vida (nos hacen florecer).

Cómo se practican las afirmaciones:

Dibuja en un folio dos columnas. Escribe en una  los pensamientos negativos que tienes sobre ti, y en la columna de al lado expresa ese mismo pensamiento pero de forma contraria.

Ejemplos:

Estoy gorda——————-Me siento guapa y atractiva

Soy muy nerviosa————Estoy completamente relajada

No soy capaz————- Tengo confianza en mis capacidades

No merezco tener suerte———–Merezco toda la suerte que me trae la vida

Soy un desastre—————-Me acepto y me apruebo

No importa si no te crees el pensamiento positivo. Sigue repitiendo la afirmación hasta que casi no tenga connotaciones para ti. De este modo, el hemisferio izquierdo dejará de analizar y juzgar el pensamiento, y el hemisferio derecho aceptará como valido el enunciado.

Un truco es escribir en una nota las afirmaciones o pensamientos positivos y llevarla siempre contigo en la cartera, para leerla varias veces al día. Puedes comprometerte a repetir 15 veces la frase, cada vez que veas la nota.