Comer con atención plena

¿Cuántos de nosotros escuchamos a nuestro cuerpo verdaderamente al comer? Nuestra relación con la comida se desequilibra cuando dejamos de estar presentes, en el aquí y ahora, mientras comemos. Comer con atención plena nos ayuda a escuchar a nuestro cuerpo. ¿Y qué significa comer con atención plena? Es poner atención deliberadamente en lo que está ocurriendo dentro de tí (en tu cuerpo y en tu mente) además de lo que ocurre fuera, en el ambiente. No nos comparamos, no seguimos ideales, sino que nos escuchamos, sin juicios, sin críticas, con una mirada amorosa y comprensiva. Pongo atención en los colores y sabores de la comida, en sus texturas, temperaturas…Escucho a mi cuerpo, su sensación de hambre y de satisfacción. ¿Cómo estoy de lleno? Atiendo a los mensajes de mi mente, observo sus distracciones, como se va a otros temas que ya pasaron o pasarán. Observo mi estado de ánimo, y cómo influye en lo que quiero comer. ¿Te animas a tomar los tres primeros sorbos de tu café o te de esta semana con atención total? Te invitamos a leer el siguiente contrato, a observar sus cláusulas.  ¿Lo querrías firmar?. Es un contrato contigo mismo para ser más consciente con la alimentación. Si lo firmas cuélgalo en tu nevera, en tu habitación y lleva su foto en el móvil. Así lo tendrás más presente y la inercia no hará que lo olvides con tanta facilidad.

contrato alimentación consciente

Alimentación consciente o inconsciente

Nadie es indifente a la comida. Todos la necesitamos, todos “dependemos” de ella.

Nuestra forma de comer tiene raíces en la niñez: de bebés obtenemos las primeras sensaciones a través de la alimentación, y así nos sentimos queridos, sostenidos, cuidados, satisfechos y nutridos.  La seguridad nos llega a través de la leche de mamá y aprendemos a recibir amor y amar con éste vínculo. Anna Freud acuñó el término “amor estomacal” para describir la temprana vinculación del bebé a los padres que lo alimentan. La relación con la comida nos remite por ello a la madre, puesto que el alimento es el vehículo del amor maternal.

Nuestras primeras experiencias con la alimentación están intimamente relacionadas con nuestra sensación posterior de confianza, dependencia, seguridad,amor…

Por la comida no sólo llega el amor de la madre, también el alivio del malestar  y la llegada del placer.  El chupete sustituye a la comida y nos calma de niños. Después desarrollaremos otras conductas para encontrar ese alivio: las golosinas, comidas entre horas, tabaco, alcohol…

Asociamos la comida a muchas emociones, buenas y malas. Con la boca nos relajamos o nos activamos. Cuando el amor no llega a nuestra vida, lo sustituimos con comida. Si llega exceso de amor (sobreprotección) dejamos de comer. Cuando comer se convierte en la fuente principal de felicidad, o incluso la única, estamos ante la presencia de un problema.

Cuando la comida es un problema ya no se puede sistinguir la genuina hambre de alimentos de otros “anhelos disfrazados”. El hambre es una señal que proviene del interior de nuestro cuerpo, pero en muchas ocasiones ya no sabemos cómo escucharla

La alimentación emocional afecta y determina la alimentación física, el alimento y el afecto se entremezclan. La alimentación emocional significa “tener hambre desde el corazón” y no sólo desde el estómago. La comida alivia los sentimientos intensos, se transforma en un analgésico o un anestésico para los momentos de dolor. La tristeza, la ansiedad, la frustracción elevada, el estrés continuado y las situaciones traumáticas pueden llevarte a un estado de vulnerabilidad que se expresa en una alimentación insconsciente.

Los ejemplos extremos de la alimentación inconsciente serían los trastornos de la conducta alimentaria:

La anorexia o infraalimentación

La bulimia o alimentación caótica

Y el Trastorno por Atracón o sobrealimentación

Cuando el espíritu se silencia, el cuerpo habla. En muchas ocasiones expresamos con nuestros cuerpos y síntomas lo que no podemos pronunciar con palabras o no queremos ver. Entonces un trastorno de la conducta alimentario (anorexia, bulimia…) se emplea como vehículo para comunicar lo que no podemos expresar. El lenguaje de la comida, la delgadez y la gordura es un lenguaje simbólico, inconsciente, que expresa nuestros sentimientos de vacío y abundancia, de vulnerabilidad o protección, de impulso o control.

Los síntomas de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) sirven como una burbuja protectora donde no se sufre. Antes de pincharla es necesario crear nuevas burbujas de calma con recursos como la meditación, técnicas de asertividad para relacionarse mejor, redes sociales y de ocio y un ego fuerte que pueda sostener las bolsas de dolor con las que se va a encontrar.

Una obsesión con la gordura oculta y desplaza un profundo dolor emocional al que no se quiere ni se puede mirar. La obsesión con la comida y la gordura es la mejor manera que nuestro inconsciente ha encontrado para no ponernos en contacto con nuestra verdadera vulnerabilidad

Lo que en un inicio es una solución para expresar emociones (no comer o comer en exceso), se termina transformando en una enfermedad que anula a la persona, la bloquea y la impide desarrollarse y ser feliz.

La curación es plenitud de conciencia. La enfermedad es un regalo para que podamos equilibrar nuestro Ser. La enfermedad es sólo una oportunidad para reestablecer nuestro equilibrio. Necesitamos descender a nuestros abismos para recuperar los tesoros de la vida. La caverna en la que no queremos entrar es la fuente donde surge la fuerza y el poder.

La terapia para los trastornos de alimentación

Cuando tienes una anorexia o una bulimia, seguramente has estado utilizando un lenguaje para comunicarte con la vida durante mucho tiempo: el lenguaje de la comida. Por ello para curarse de un trastorno alimentario es imprescindible adentrarse en el mundo emocional.

Algunos ejemplos:

  1. “Me pongo a comer cuando me siento vacía de cariño y necesito llenarme y no pensar”
  2. “Vomito cuando no se decir que no y me da rabia, ¡he tragado más de lo que aguanto!”
  3. “Mido todo lo que hago y como porque me dejo invadir emocionalmente, no pongo límites a los demás”
  4. “Intento controlar mi cuerpo porque siento que no controlo mi vida”

Debido a esto no podemos quedarnos en la superficie y decir que una persona con anorexia es alguien que no come porque se ve gorda, ya que puede que no “quiera comer” o “tragar” situaciones que ocurren a su alrededor, puede tener que ver con un rechazo a la feminidad, puede expresar un conflicto con los padres y demostrar con su negativa a comer, que es dueña de su cuerpo y que querría serlo de más parcelas de su vida…

Tampoco podemos reducir una bulimia a una ingesta excesiva de comida con una purga posterior, puesto que detrás  puede estar una persona que necesite anestesiarse comiendo de un entorno que le resulta doloroso o para aliviar la ansiedad del día después de un esfuerzo sobrehumano por ser perfect@…porque ¿qué es un atracón?

En muchas ocasiones los trastornos de alimentación están relacionados con una falta de espacio personal protegido. Aunque no te hayas dado cuenta, tu persona ha estado invadida en muchos aspectos: control de lo que haces, chantaje emocional, diciéndote como debes sentirte, a veces, en el aspecto material… hasta el punto de creer que lo que piensan los demás es lo correcto y sientes que lo haces todo mal, no sabes ni quien eres, ¡¡y cada cosa que te dicen te afecta enormemente!!

La contradicción que sientes es que no solo te ocurre con gente de fuera, sino que también con los tuyos, con los que más quieres, y crees que si les pones límites les fallas, les defraudas. La única escapatoria entonces parece la comida, el vómito como desahogo de este caos interno. Porque el cuerpo, a menudo, se convierte en el único reducto de intimidad que nos queda, donde “solo yo puedo manipularlo”.

Aprender el lenguaje de las emociones, aprender a conectarte contigo mismo, escucharte, distinguir y detectar lo que te ocurre, entender, asociar ideas y experiencias de tu vida.

¡Aprender a quererse física y emocionalmente!

A través de la terapia comenzarán a expresarse estas emociones y pensamientos en un espacio adecuado y permitir que la comida sólo sea comida.

Todo esto LLEVA TIEMPO, son hábitos difíciles de poner en práctica al principio, pero si comprendes que todo proceso necesita su ritmo, y no desesperas en el camino comenzarás a comprenderte para empezar a quererte.

El proceso de la terapia te ayudará a construir, reforzar y delimitar tu espacio personal protegido, donde tú decides, te ordenas, te paras a pensar, sin juzgarte, dejando salir tus necesidades y deseos.

Aprenderás a escucharte, a convertir tu angustia y ansiedad en emociones como la tristeza, la rabia, aprenderás a detectar lo que te sienta mal y a tratarte con cariño.