Renacer de la oscuridad

Muchas de nosotras atravesamos una etapa de oscuridad antes de desarrollar todo nuestro potencial. Las mujeres renacemos en la oscuridad.

Una depresión, la muerte de un ser querido, la separación de la pareja o el cierre de un ciclo o de un papel determinado (estudiante, amante, esposa, hija) puede encaminarnos a bajar al Hades, a tomar contacto con lo escondido en el sótano de nuestro inconsciente.

El siguiente mito de Deméter, Perséfone y Hécate simboliza la inmersión que la mujer hace en su inconsciente para recuperar a su niña interna e integrarlo con su Yo consciente femenino amoroso y sabio.

Cuenta el mito que estaba Perséfone cogiendo flores en un campo con sus amigas, y se sintió especialmente atraída por un narciso precioso. Cuando iba a cogerlo el suelo se abrió y Hades agarró a Perséfone arrastrandola al mundo subterráneo.

Perséfone gritó pidiendo ayuda. Su padre Zeus no la ayudó, pero Hécate (diosa sabia de la luna oscura) oyó sus gritos desde la cueva donde vivía.

También Demeter, la madre de Perséfone, escuchó sus gritos y la busco durante 9 días y 9 noches. Durante ese tiempo no paró ni una vez para comer. dormir o bañarse.

 Al décimo día Hécate fue a decir a Deméter que su hija había sido secuestrada, y propuso que fueran a preguntar a Helios. El les informó que fue Hades quien había secuestrado y violado a Perséfone y la había hecho su esposa contra su voluntad, y que el mismo Zeus sabía de estos hechos.

Helios dijo a Deméter que dejara de llorar  y aceptara lo sucedido.

Demeter enfureció. Sentía pena, rabia y traición por parte de su pareja Zeus. Abandonó el Olimpo, se disfrazó de anciana y vagó de incógnito por las ciudades y campos.

Mientras duró el duelo de Demeter no hubo cosechas. Demeter era la diosa del grano, la Madre Tierra y durante su tristeza la tierra no daba frutos, nada podía crecer en ella. El hambre se extendió y los Dioses del Olimpo dejaron de recibir ofrendas. Entonces Zeus se dio cuenta y envió a Hermes, el mensajero de los Dioses, representante de la palabra, para que ordenara a Hades que soltara a Perséfone. 

Al escuchar a Hermes Perséfone supo que se podía marchar, pero antes de irse Hades la  ofreció unas semillas de granada, que ella cogió voluntariamente y comió. 

Hades le devolvió a Deméter su hija que se fundieron en una. Tras eso Deméter le preguntó si había comido algo en el Reino de Hades y ella le contó que Hades la había obligado a comer unos granos de granada.  

Es por ello que ya no podría fundirse con su madre para siempre, por haber comido esas semillas. Tendría que volver con Hades una tercera parte cíclica del año, y durante ese tiempo la tierra estaría yerma. El resto del año lo pasaría con su madre, y la tierra daría fruto.

En este mito aparecen los tres aspectos de lo femenino que primero están separados y después se unifican: La Virgen y joven Perséfone, la Gran Madre Deméter y la vieja sabia Hécate.

Perséfone es arrancada de la inocencia (la inconsciencia) de la vida cotidiana hacia una conciencia más profunda de sí misma por Hades.

Es arrancada de sí misma como “hija de su madre”, y entra en las profundidades de su alma. Pierde su antiguo papel de hija inocente y tras estar confusa y deprimida, descubre en esas profundidades un nuevo sentido de sí misma. Su derrumbamiento se transforma en descubrimiento.

Al hallar su nuevo sentido de sí misma Perséfone no quiere volver a su antigua fusión e identificación con la madre. Por eso se traga las semillas de la granada y asimila la experiencia de las profundidades.

Para salir del oscuro inconsciente Perséfone necesita a Hermes, que es la palabra hablada. En muchos casos para salir de una depresión necesitamos que alguien nos escuche, y convertir nuestros fantasmas en palabras, haciendo consciente lo inconsciente. 

Ha comido la fruta de Hades, ha tomado en sí misma la semilla de la oscuridad y la sexualidad y puede ahora dar a luz su nueva personalidad.

Al comer voluntariamente la granada la niña deja de ser niña, puesto que abandona la pasividad que la caracterizaba y se entrega libremente al placer, admitiendo la entrada en ella de la sensualidad y el amor.

El crecimiento de la hija va unido al crecimiento de la madre. Soltar las expectativas puestas en las hijas, las identificaciones y proyecciones de lo que querríamos haber sido. El duelo por separarnos de nuestras hijas inicia un viaje iniciático hacia nuestro Despertar. Nos ayuda a incorporar más arquetipos que hemos abandonado en nuestra gran identificación con el papel de madre

En el mito vemos que la primera fase del duelo es la negación, la obsesión que nos impide seguir la vida. Dejamos de nutrir al mundo y a nosotras. Y en un momento de gran desesperación escuchamos a la anciana sabia que también está en nuestro interior, la parte que pone limites a la emoción y busca la información y decisión precisa. 

Hecate al integrarse con Deméter la conduce a  aceptar la separación de su hija, a reorganizarse y crear. La integración de esa madre sabia en una misma conduce a la libertad.

¿Ha resonado en tí este mito? ¿te ves identificada en alguno de esos arquetipos? ¿Has despertado transformada tras estar perdida en tu propio infierno interior?

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