Los 5 obstáculos de nuestra mente

Hay pensamientos y emociones que se enredan en nosotros y crecen desmedidamente, como las malas hierbas del huerto. Nos impiden tener claridad, espacio interior para tomar las adecuadas decisiones, poniéndonos en riesgo de recaer cuando hemos superado un problema o una adicción. Nos distraen, sabotean nuestro propósito y nublan la conciencia

Conocer esos 5 obstáculos o malas hierbas de nuestra mente es fundamental:

  • Deseo sensual
  • Hostilidad
  • Pereza y letargo
  • Inquietud y ansiedad
  • Duda e indecisión

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Deseo sensual 

Es el deseo de ser feliz a través de nuestros sentidos. Vemos algo en un escaparate y lo deseamos, nos hace sentir bien comprarlo. Olemos un pan recién hecho y tenemos ganas de darnos ese placer…Hay un deseo sensual que nos empuja a satisfacer nuestras necesidades por medio de nuestras adicciones. También existe el deseo sensual de poseer bienes materiales, tener más dinero, el último móvil de diseño, etc

Los deseos de placer forman parte del ser humano, pero cuando son el centro de nuestra vida y controlan nuestra existencia se convierten en un problema.

El antídoto para el deseo sensual es la MODERACIÓN. Para ser más moderados hemos de apreciar la imperfección de la vida, pues la búsqueda de perfección multiplica los anhelos. Y como nada es perfecto nunca quedamos satisfechos.

Hostilidad

Cuando nos supera el deseo vehemente aparece la hostilidad o aversión, en forma de resentimiento, envidia, celos, agresión, odio o quejas.

Con ello nos castigamos y castigamos a otros. Tras una recaída en una adicción suele ser un estado mental frecuente

 

El antídoto de la hostilidad es el cultivo del amor , la compasión, el perdón  y la bondad. Una manera es aportarnos las 4 necesidades básicas del corazón: atención, afecto, aprecio y aceptación.

Inquietud y ansiedad

La inquietud y la ansiedad se manifiesta a través de preocupaciones en la mente, de un estado de insatisfacción, que nos agitan, deseando nuestra adicción para calmarnos.

Nos alejamos del contacto con la respiración y se nos acelera el corazón.

El antídoto de la inquietud es la presencia, la atención plena en nuestra respiración, sintiendo nuestro cuerpo gracias a prácticas de mindfulness en nuestra vida cotidiana.

Pereza y letargo

La pereza es una inercia del cuerpo y el letargo es el estancamiento de pensamientos y sentimientos.

La pereza es una dejadez muy marcada. Quizá hemos sido muy indulgentes con nosotros mismos o que no hemos sabido enfrentarnos a las acciones equivocadas que hemos cometido.

El letargo es un embotamiento de la mente y un desinterés con lo que ocurre a nuestro alrededor.

La pereza, el letargo y el cansancio se alimentan entre sí.

Hemos de trabajar para superar este obstáculo, levantarnos y saltar, salir al aire fresco, encontrar algo que nos inspire o nos motive. Crear un ritmo o rutina en nuestra vida nos hará mantener la energía y nos dejaremos llevar por la inercia de la pereza.

Necesitamos comprometernos con nuestra vida, sin permitirnos vivir en una indulgencia excesiva.

Duda e indecisión

La duda socava nuestra recuperación. La secuestra. La duda es el obstáculo que dice “no vale la pena. La recuperación no es para mí. Nunca lo lograré”

La duda nos impide comprometernos totalmente con nuestra recuperación.

El antídoto contra la duda es vivir de acuerdo a nuestros valores y prioridades

Haz una pausa para reflexionar:

¿Cuál es mi principal obstáculo?

¿Cómo se manifiesta en mi vida?

¿De qué obstáculo necesito alejarme para tener éxito en mi recuperación? ¿Qué puedo hacer?

Para poder afrontar los 5 obstáculos es muy importante la práctica de la meditación. Durante nuestra experiencia meditativa surgirán todos esos estados y podremos observarlos. Practicar el reconocimiento de esos obstáculos  mientras cultivamos una actitud de curiosidad ante ellos, y no tanto el resistirnos o querer eliminarlos. Hacernos conscientes de nuestras sensaciones de malestar, de sopor, o de inquietud en el momento presente que ocurren nos facilita observar nuestra tendencia a reaccionar automáticamente cuando aparece un deseo intenso de volver a  las conductas que nos dañan o nos alejan de nuestros objetivos.

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