Adios preocupaciones

¿Amargas tu presente lamentándote por tus errores pasados o por sucesos que ocurrieron tiempo atrás? ¿Huyes del presente soñando con otro futuro más ideal? ¿Repasas lo que te han dicho, lo que deberías haber hecho tú y no hiciste o dijiste?

Existe una “receta rápida” o pauta para poder reducir nuestro ruido mental de preocupación. Todos sabemos que preocuparnos no sirve de nada, puesto que mientras estamos en esa “rumiación” no somos capaces de afrontar ni cambiar nada. Pero…¿Cómo dejamos de preocuparnos, cómo salimos de nuestra mente?

Te proponemos una sencilla técnica que sólo tiene 3 pasos:

  1. ¿Qué es lo peor que puede sucederme…?Analiza la situación de forma valiente y honesta e imagina qué es lo peor que podría ocurrirte por ello
  2. Encara lo peor. Después de imaginarte lo peor que pudiera ocurrirte, hazte uno con ello, no luches, acéptalo.  Hazte a la idea de que eso, lo peor, está pasando. Aunque te extrañe seguramente sentirás paz, ya que lo que rechazamos nos destruye y lo que aceptamos nos transforma.
  3. El paso 3 es mejorar lo peor: dedicar tiempo y energía a mejorar lo peor que ya tienes aceptado.

Una de las peores características de la preocupación es que destruye nuestra capacidad de concentración. Pero cuando nos obligamos a encarar lo peor y lo aceptamos mentalmente nos colocamos en condiciones de concentrarnos en nuestro problema.

Estos tres sencillos pasos nos saca de las nubes negras en las que andamos a tientas cuando las obsesiones nos ciegan

Decía William James a sus alumnos:

“Aceptad que haya sido así…

Aceptad que haya sido así, porque la aceptación es el primer paso para superar las consecuencias de cualquier calamidad”

Lin Yutang, filósofo chino, escribía en “La importancia de vivir”:

“La verdadera paz de espíritu viene de la aceptación de lo peor.

Psicológicamente creo que eso significa una liberación de energía”

img_9737.jpgCuando aceptamos lo peor ya no tenemos nada que perder, y por tanto todo que ganar. Sientes alivio y puedes pensar!! Y aún mejor: actuar!!

Es muy importante interiorizar estos pasos, apuntarlo y emplearlos a menudo. Mira tus obsesiones como oportunidades para practicarlos. Recuerda lo que decía el doctor Alexis Carrel: Aquellos que no saben cómo combatir la preocupación mueren jóvenes, o al menos se les hace la vida muy larga.

La otra regla fundamental para ser feliz y controlar las obsesiones es:

 


Vive el presente. Vive solamente el día de hoy. Aprende a meditar, practica el mindfulness…

Con ambas cosas, la regla de los tres pasos y la vivencia del presente sentirás la gran liberación que estabas buscando

Mensajes para transmitir a los hijos

Según Alejandro Jodorowsky hay 21 mensajes que nuestros hijos han de recibir de nosotros:

1.-Eres un ser deseado. Estás aquí porque el Universo lo quiso.

2.-Siente que eres libre de ser lo que eres, no permitas que nada ni nadie te etiquete ,ni te imponga guiones que no se corresponden con tu autenticidad.

3.-Cada ancestro de tu árbol es un don que hay dentro de ti para ser usado a tu favor y al de todo el Universo.

4.-Aprende a no pedir amor, simplemente ama.

5.-Cree en los pequeños milagros de cada día y atiende a las coincidencias, en ellas hay mensajes ocultos que te guían en el correcto camino.

6.-Cada día, haz un acto generoso con alguien cercano.

7.-Si en tu árbol genealógico hubo traumas, sánalos actuando.

8.-Déjate guiar por tu cuerpo, es sabio. Él te alertará de las situaciones de las que debas alejarte, sintiendo tensión y malestar. También te dirá cuando estás alineado con lo que eres, sintiendo relajación y bienestar.

9.-No contamines tu cuerpo con tóxicos o una mala alimentación.

10.-En cuanto puedas, sé independiente. Trabaja utilizando tu creatividad y hazte adulto. 11.-Escribe un poema cada día.

12.-Busca y provoca situaciones que te hagan reír.

13.-Tiende a compartir, a colaborar a ser solidario.

14.-Cuando tengas problemas, puedes analizarlos, puedes hablarlos, pero ten por seguro que hasta que no actúes no se producirá la transformación.

15.- Siente GRATITUD por todo lo que te regala el universo.

16.- recuerda que nada en este plano de existencia perece, sino que se transforma.

17.-Lee, estudia, conoce…experimenta por ti mismo.

18.-No te apegues a nada material. No consumas lo que no necesitas.

19.-Tampoco te apegues a ninguna creencia. Lo mismo que tu cuerpo se renueva constantemente, también lo deben hacer las ideas.

20.-Siembra cada día las semillas que te lleguen de dentro o de fuera. La semillas pueden ser palabras, caricias, belleza, acciones. Ellas son los gérmenes de más sabiduría, amor, arte y salud.

21.-Cuida con mimo el territorio que está más allá de tu cuerpo, tu casa, tu barrio, tu ciudad… el planeta y el universo.

 

Las enfermedades de los niños: la materialización de nuestra sombra

Según Laura Guzmán las personas funcionamos en tres planos simultáneamente: el plano físico, el mental y el espiritual. Cuando el modelo es más o menos armonioso lo llamamos “salud” y cuando es menos equilibrado “enfermedad”. Cuando un sentimiento es doloroso , decidimos desecharlo, entonces reaparece en el plano físico y se materializa. Esa materialización inconsciente de aspectos ocultos se transforma en un síntoma. Ese síntoma nos señala el origen del desequilibrio.

Los síntomas son señales y portadores de información precisa, son guías en el camino de la introspección y la búsqueda personal. Pero para poder utilizarlos como mensajeros necesitamos aprender y comprender el lenguaje de los síntomas.

La enfermedad es siempre una parte de la sombra que se introduce en la materia, nos indica lo que me falta, lo que he rechazado, lo que he olvidado o despreciado. Podemos ver la sombra sólo si está proyectada, necesitamos un espejo, y así funciona nuestro cuerpo (o el de nuestro bebé)

eclipse-egipto.jpgLa sombra contiene todo lo que consideramos malo y creemos que debemos combatir, pero el bien depende del mal y el mal del bien. Si somos capaces de conocer y aceptar nuestra sombra no tenemos porqué combatir. La enfermedad trae a la luz de la conciencia lo que está relegado a la sombra y así nos convierte en seres un poco más auténticos, sinceros, verdaderos y completos.

La enfermedad funciona como una conversación con uno mismo: 

1.Me envío un mensaje a mí mismo pero no lo comprendo.

2. Pruebo a mandarme un dibujo (plasmando una molestia corporal), pero no es suficiente

3. Procuro diseñar algo más preciso y profundizo con un síntoma para ver si lo entiendo mejor

Si ante la dolencia sólo respondemos con un remedio físico , la dolencia tendrá que encontrar otro lenguaje para expresarse. La curación tiene que ver con la ampliación del conocimiento de sí mismo, y no con la supresión del síntoma.

El síntoma siempre se anuncia antes en nuestra mente, como una idea, deseo o temor. Y cuando lo ignoramos reaparece en el plano material, en el cuerpo, se proyectan para que podamos observarlos.Si somos madres el síntoma puede estar en nuestro propio cuerpo o en el cuerpo de nuestro hijo pequeño, puesto que estamos fusionadas emocionalmente con ellos. Hasta los siete años nuestra sombra se puede plasmar en ellos, pero más aún cuando son menores de 3 años.

¿Cómo traducir y comprender la enfermedad del niño?

1.Lo primero es comprobar que sus necesidades básicas están siendo satisfechas. Que tenga suficiente contacto corporal con la persona maternante, que se permita la fusión y la alimentación adecuada. Que se respeten los ritmos de descanso y sueño. El confort básico ha de ser cubierto. No nos vayamos a buscar lo complicado cuando puede estar en lo más simple.

2. Si las necesidades básicas están satisfechas buscaremos en la sombra de la madre. Para comprender la enfermedad necesitamos :

Relacionar los síntomas con algún hecho físico o emocional (no soporto a mi vecina, y cada vez que se presenta en mi casa me da dolor de cabeza, que me permite apartarme)

Buscar coincidencias en las manifestaciones en el relato de la dolencia (me dan síntomas de alergia y no puedo parar de estornudar: una manera de “disparar” a los otros para que me dejen en paz, para expresar el enfado que no me permito)

Situar el síntoma en el tiempo, conociendo en qué circunstancia hizo su aparición (tras una situación que vivo como inaceptable me aparece una indigestión con vómitos)

Darnos cuenta de a qué nos obliga y qué nos impide ,el síntoma nos puede dar lo que nos hace falta (Una otitis me impide escuchar las palabras agresivas de mi padre)

En la medida en que una mujer se hace cargo de su propia sombra, la observa, se pregunta, investiga, se cuestiona…libera al hijo de la manifestación de esa sombra. Eso se traduce en ausencia de enfermedades en el bebé

Pero…¿Qué es la sombra?

La sombra son las partes desconocidas de nuestra propia psique y de nuestro mundo espiritual.

La sombra se comienza a desarrollar desde la infancia. Nos identificamos con ciertos aspectos (ser sociables, buenos y generosos) y despreciamos los opuestos (ser mal educados, egoístas y malos). Nuestra luz y nuestra sombra se van construyendo simultáneamente.

Lo que no queremos ser, lo que no queremos admitir o recordar forman  nuestra sombra. Repudiar nuestra mitad no lo hace desaparecer, sólo lo niega de la conciencia. La sombra es todo lo que no podemos reconocer de nosotros mismos. La sombra nos angustia, por eso la rechazamos. La sombra nos enferma, porque se materializa trayéndonos a la conciencia lo no reconocido. Es decir, la sombra nos completa

Nuestra concepción del mundo es dual, con una parte luminosa y otra oscura, y la tarea es atravesar la vida terrenal en busca de nuestra propia sombra para llevarla a la luz y caminar el propio sendero de sanación.

Robert Bly decía que nos pasamos los primeros 20 años de nuestra vida llenando una mochila con todo tipo de vivencias y experiencias, y luego nos pasamos el resto de nuestra vida tratando de vaciarla. Ese es el trabajo de reconocimiento de la propia sombra. En la medida en que rechazamos vaciar la mochila se hará cada vez más pesada y peligrosa a cada intento de abrirla. Es decir, el encuentro con nosotros es obligatorio. O nos sinceramos para observar nuestra sombra, aceptando ese dolor o bien ese sufrimiento se colará en múltiples momentos o vivencias.

Las mamás tenemos el regalo de poder utilizar las manifestaciones del bebé como reflejo Unknown.jpegde la propia sombra, son oportunidades de preguntarnos, de no mentirnos e iniciar un camino de transformación.

El bebé es un maestro, un guía, un espejo cristalino de nuestros aspectos más ocultos. Cuando el bebé nace su cuerpo físico se separa de la mamá, pero a un nivel emocional ambos siguen fusionados. El recién nacido forma parte aún del entorno emocional en el que está sumergido, por lo que todo lo que la mamá siente, lo que le preocupa, lo que rechaza, el bebé lo vive como propio. El bebé siente como propio todo lo que siente la mamá, sobretodo lo que no puede reconocer, lo “no-consciente”, que se relega a la sombra y lo manifiesta

Al tener el alma expuesta en el cuerpo del bebé es posible ver más claramente las crisis que quedaron guardadas, los sentimientos que no nos atrevimos a reconocer , los nudos que siguen enredando en nuestras vidas dice Laura Gutman.

En la medida en que una mujer se hace cargo de su propia sombra, la observa, se pregunta, investiga, se cuestiona…libera al hijo de la manifestación de esa sombra.

Los 5 obstáculos de nuestra mente

Hay pensamientos y emociones que se enredan en nosotros y crecen desmedidamente, como las malas hierbas del huerto. Nos impiden tener claridad, espacio interior para tomar las adecuadas decisiones, poniéndonos en riesgo de recaer cuando hemos superado un problema o una adicción. Nos distraen, sabotean nuestro propósito y nublan la conciencia

Conocer esos 5 obstáculos o malas hierbas de nuestra mente es fundamental:

  • Deseo sensual
  • Hostilidad
  • Pereza y letargo
  • Inquietud y ansiedad
  • Duda e indecisión

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Deseo sensual 

Es el deseo de ser feliz a través de nuestros sentidos. Vemos algo en un escaparate y lo deseamos, nos hace sentir bien comprarlo. Olemos un pan recién hecho y tenemos ganas de darnos ese placer…Hay un deseo sensual que nos empuja a satisfacer nuestras necesidades por medio de nuestras adicciones. También existe el deseo sensual de poseer bienes materiales, tener más dinero, el último móvil de diseño, etc

Los deseos de placer forman parte del ser humano, pero cuando son el centro de nuestra vida y controlan nuestra existencia se convierten en un problema.

El antídoto para el deseo sensual es la MODERACIÓN. Para ser más moderados hemos de apreciar la imperfección de la vida, pues la búsqueda de perfección multiplica los anhelos. Y como nada es perfecto nunca quedamos satisfechos.

Hostilidad

Cuando nos supera el deseo vehemente aparece la hostilidad o aversión, en forma de resentimiento, envidia, celos, agresión, odio o quejas.

Con ello nos castigamos y castigamos a otros. Tras una recaída en una adicción suele ser un estado mental frecuente

 

El antídoto de la hostilidad es el cultivo del amor , la compasión, el perdón  y la bondad. Una manera es aportarnos las 4 necesidades básicas del corazón: atención, afecto, aprecio y aceptación.

Inquietud y ansiedad

La inquietud y la ansiedad se manifiesta a través de preocupaciones en la mente, de un estado de insatisfacción, que nos agitan, deseando nuestra adicción para calmarnos.

Nos alejamos del contacto con la respiración y se nos acelera el corazón.

El antídoto de la inquietud es la presencia, la atención plena en nuestra respiración, sintiendo nuestro cuerpo gracias a prácticas de mindfulness en nuestra vida cotidiana.

Pereza y letargo

La pereza es una inercia del cuerpo y el letargo es el estancamiento de pensamientos y sentimientos.

La pereza es una dejadez muy marcada. Quizá hemos sido muy indulgentes con nosotros mismos o que no hemos sabido enfrentarnos a las acciones equivocadas que hemos cometido.

El letargo es un embotamiento de la mente y un desinterés con lo que ocurre a nuestro alrededor.

La pereza, el letargo y el cansancio se alimentan entre sí.

Hemos de trabajar para superar este obstáculo, levantarnos y saltar, salir al aire fresco, encontrar algo que nos inspire o nos motive. Crear un ritmo o rutina en nuestra vida nos hará mantener la energía y nos dejaremos llevar por la inercia de la pereza.

Necesitamos comprometernos con nuestra vida, sin permitirnos vivir en una indulgencia excesiva.

Duda e indecisión

La duda socava nuestra recuperación. La secuestra. La duda es el obstáculo que dice “no vale la pena. La recuperación no es para mí. Nunca lo lograré”

La duda nos impide comprometernos totalmente con nuestra recuperación.

El antídoto contra la duda es vivir de acuerdo a nuestros valores y prioridades

Haz una pausa para reflexionar:

¿Cuál es mi principal obstáculo?

¿Cómo se manifiesta en mi vida?

¿De qué obstáculo necesito alejarme para tener éxito en mi recuperación? ¿Qué puedo hacer?

Para poder afrontar los 5 obstáculos es muy importante la práctica de la meditación. Durante nuestra experiencia meditativa surgirán todos esos estados y podremos observarlos. Practicar el reconocimiento de esos obstáculos  mientras cultivamos una actitud de curiosidad ante ellos, y no tanto el resistirnos o querer eliminarlos. Hacernos conscientes de nuestras sensaciones de malestar, de sopor, o de inquietud en el momento presente que ocurren nos facilita observar nuestra tendencia a reaccionar automáticamente cuando aparece un deseo intenso de volver a  las conductas que nos dañan o nos alejan de nuestros objetivos.