¿Cómo ser feliz siendo perfeccionista?

El perfeccionismo consiste en un incesante deseo de hacer las cosas mejor, de superar las metas y ser mejores que los demás. Como esto no puede lograrse siempre, el sentimiento que produce es insatisfacción. El perfeccionismo se compone de fuerza de voluntad, constancia y necesidad de control. Esta es una autoexigencia mal entendida y desmedida.

Porque esforzarse buscando la perfección es posible, pero la perfección no es posible. La perfección es un ideal que nos ilumina el camino, pero no debemos llegar a tocar su luz, porque nos quemaremos. Sólo debemos ir en su búsqueda.

El perfeccionismo no es un rasgo negativo de la personalidad si está en su justa medida. Es un ideal deseable, pues nos impulsa. Pero deja de ser sano cuando en vez de ser un estímulo para vivir es un obstáculo que nos obliga a ponernos metas cada vez más altas e imposibles de saltar, y que nos conduce a la insatisfacción y a la baja autoestima.

Si eres perfeccionista seguramente te sonarán estas características en tu personalidad:

Pensamiento rígido. Te fijas en los detalles, teniendo problemas en ver la situación global

-Miedo a fallar, al cambio, a la inestabilidad.

-Miedo a tus propias necesidades, por temor a que al satisfacerlas se llegue al descontrol.

-Pensamiento dicotómico. Pasas del blanco al negro, del todo al nada.

-Dificultad para tomar decisiones, porque te cuesta saber cuál es la decisión buena y cuál no. Crees que cometer un error es catastrófico, exagerando sus consecuencias.

– Exceso de autocontrol, que te dificulta actuar de manera espontánea. Tratas de controlar tus conductas, deseos y emociones.

Elevado sentido del deber. Tus pensamientos y frases se suelen iniciar con “debería…”, “tendría que…”

-Hipervigilancia. Esto conduce a un alto grado de tensión interna que no te permite abandonarte al momento presente. Continuamente te auto-observas, te juzgas y estas muy pendiente de las reacciones de los demás, de lo que crees que piensan de ti.

-Frialdad emocional. De tanto mostrar tu mejor cara (tu máscara), llegas a anestesiarte. Temes tanto el descontrol emocional que congelas lo que sientes. Puede que a veces osciles entre esta frialdad y el descontrol, pasando de un extremo al otro

Es necesario aprender a soltarte, dejar de intentar controlarlo todo. ¿Cómo?

-Aceptando y escuchando nuestras emociones, sin juzgarlas. Si escuchamos nuestros sentimientos estos no nos desbordarán. De esta manera podremos utilizarlos de forma productiva.

-Desarrollar una actitud compasiva hacia nosotros mismos

-Desbloqueando nuestra rigidez. ¿Qué siento ahora? Esa ha de ser nuestra pregunta más frecuente, en vez de ¿qué esperan de mí ahora?¿qué debería hacer?. Preguntarnos más qué queremos en vez de qué debemos hacer.

-Los errores nos enseñan. Equivocarnos y aprender de nuestros errores es la mejor forma de superación.

-Lo que nos fortalece es tomar nuestras propias decisiones, no hay decisiones “buenas” o “malas”, sino PROPIAS.

-Desarrollando nuestra espontaneidad. Improvisando, siendo creativos.

-Asumir poco a poco las “pérdidas necesarias”: es decir, abandonar los ideales utópicos que nos asfixian y oprimen de lo que no somos o no vamos a ser. Para poder avanzar en la vida de forma más auténtica.

-Apreciando el cambio, viendo el proceso.

Te animo a que incorpores una de estas estrategias esta semana y observes el cambio que produce en tí

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La importancia del periodo prenatal

embarazoOriente descubrió mucho antes que nosotros el importante vínculo que existe entre la concepción, embarazo y nacimiento con la futura personalidad y equilibrio emocional de la persona adulta.

Muchos de sus planteamientos han sido confirmados en la actualidad gracias a investigaciones científicas.

Se pueden encontrar datos de la importancia del periodo prenatal en civilizaciones muy antiguas, desde los egipcios, hindúes, celtas, indios americanos, etc.…

Antiguamente, en India, antes de sufrir la influencia de occidente, a la mujer embarazada se la consideraba sagrada. Cuidaban de su entorno, su alimentación, etc.

También en China, hace más de 2000 años, existían clínicas prenatales, para dar sustento emocional y físico a la mujer embarazada durante los nueve meses de gestación. 

En Asia al momento de la concepción le dan una gran importancia, puesto que no es tratado como un hecho puramente biológico o sexual, sino como producto de la interacción espiritual.

Para la tradición tibetana durante la concepción aparecen dos hilos de luz, uno sobre el óvulo y otro sobre el espermatozoide. Pasados veinte días la conciencia del alma entra en el bebé. Y desde ese momento, el feto es consciente de las emociones de la mamá. Los tibetanos desarrollaron un estudio minucioso del desarrollo embrionario que plasmaron en numerosas láminas que reflejan cada semana de gestación y el momento en el que el alma entra en el cuerpo. 

El Ayurveda o medicina Hindú, tiene una rama de pediatría dedicada a los cuidados prenatales del bebé y de la futura madre durante el embarazo (Kaurama-bhrtya). Esta disciplina considera que el futuro equilibrio mental y físico del niño se gesta en las primeras semanas de vida intrauterina. 

La responsabilidad de los padres con su hijo comienza antes incluso de la concepción, puesto que deben llegar preparados emocional y físicamente a ese momento. Deberán sentirse seguros para poder aportar esta emoción a su hijo y crear una atmosfera familiar estable y afectuosa. 

Los hijos son la unión del cielo y la tierra. La mujer recibe la energía de la tierra a través del óvulo (que es la célula más grande del cuerpo humano). El hombre recibe la energía del cielo a través de los espermatozoides (la célula más pequeña del cuerpo). Al unirse ambos surge la vida.

Para la medicina china, una parte de nuestra salud o energía vital, viene dada por lo vivido durante el embarazo y es irremplazable. Además, para países orientales, como Japón o China, los niños ya tienen un año de edad al nacer.

Según la tradición del pueblo Yupik, aborígenes de Alaska, el espíritu de un bebé intrauterino absorbe todas las emociones y acontecimientos que les están sucediendo a su madre y a su familia durante su gestación, por lo que deben concienciarse para dar al bebé paz y amor. “El estrés, la ira, la pena o la frustración de la madre pueden ser absorbidos por el feto en desarrollo y mantenerse dentro, lo que supone para el niño una gran carencia desde el comienzo de la vida”. Conocedores de lo consciente que es un feto en crecimiento, los Yupik enseñan a las futuras madres lo importante que es para su bebé que ellas estén en paz y que se den cuenta de que el niño está aprendiendo ya mucho de ellas, especialmente sobre ser amados, según se explica en el libro” La Voz de las 13 Abuelas” de Carol Schaefer.

En nuestra historia occidental, Leonardo Da Vinci ya hablaba en sus escritos de la importancia de la comunicación intrauterina entre la madre y su hijo. Para él la díada mamá-bebé compartían una misma alma. Refiere en “Los cuadernos” como los pensamientos y emociones de la madre tienen un gran efecto en el feto.

Pero el primero en investigar la posibilidad de que exista una vida psicológica fetal fue el doctor Alfred Tomatis. Fue un pionero en la estudiar la audición fetal. Concluyó que los bebés son seres conscientes que escuchan desde dentro del útero.

Y el primero en demostrar de forma científica la consciencia del bebé prenatal fue Thomas Verny. En su libro “La vida secreta del niño antes de nacer” recoge las evidencias empíricas de múltiples estudios. 

Más tarde David Chanverlain y Rene Van de Carr desarrollaron técnicas pedagógicas que los padres podían practicar durante la gestación para mejorar la salud emocional del bebé y el vínculo con la madre.

En los años 70 y 80, Michel Odent y Frederic Leboyer estudiaron la mente del niño durante el nacimiento y el parto. Crearon nuevos métodos para dar a luz, como el parto en el agua, y demostraron la alta correlación entre las enfermedades de la vida adulta y lo ocurrido en la época prenatal. Durante la gestación se crean las bases de la salud de toda la vida, tanto a nivel físico como psíquico.

Nosotros, los padres, somos el primer universo de nuestro bebé. Y nuestra marca será muy duradera

Tatiana Muñoz

Los 11 pasos firmes del camino del amor

M. Scott Peck nos habla de 11 pasos que nos conducen a una sana relación de pareja:
1. Primero mejora la relación contigo mismo
Sólo cuando estás bien contigo mismo puedes estar bien con los demás
2. Manejar la soledad.
Sólo cuando manejas tu soledad puedes manejar una relación.
3. Sólo se da lo que se tiene.
Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar
y aceptarte para aceptar, porque nadie puede dar lo que no tiene.
4. Paz interior
Ninguna relación te dará la paz que tú mismo no crees en tu interior.
5. Fantasía que genera frustración.
Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía que sólo trae frustraciones.
6. Autonomía.
Ninguna relación te brindará felicidad que tú mismo no construyas.
7. Autosuficiencia.
Sólo podrás ser feliz con otra persona cuando seas capaz de decirle:
”No te necesito para ser feliz”.
8. Independencia
Sólo podrás amar siendo independiente hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer.
9. 
Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, autoestima y la práctica de una libertad responsable.
10. Autoestima y madurez.
Ámate a ti mismo madura y el día que puedas decirle a esa otra persona 
”Sin ti también estoy bien”. Ese día estarás preparado para vivir en pareja.
11. Compartir.
Dos personas que vivan en pareja podrán ser felices sólo cuando se hayan unido para compartir su felicidad 
no para hacerse felices la una a la otra.


Conclusión:
”Dos personas se aman únicamente cuando son capaces de vivir la una sin la otra pero deciden vivir juntas”