Psicoterapia online

¿Tiene sentido una terapia psicológica online?

La psicoterapia online sigue el mismo proceso que una terapia tradicional, pero usando medios de comunicación a distancia: teléfono o internet, chat, email y videoconferencia.

Puedes acceder a una ayuda terapéutica, a un asesoramiento psicológico y emocional sin necesidad de trasladarte, de forma inmediata y más económica. Puedes elegir a un terapeuta de tu agrado aunque no vivas en su misma ciudad.

Las nuevas tecnologías han cambiado la forma de relacionarnos, comunicarnos e informarnos. Ahora es posible realizar una terapia psicológica o emocional de calidad desde tu casa a través de internet, por ejemplo vía Skype.

Sólo necesitas un ordenador, una tablet o tu teléfono móvil

Terapia psicológica online

Terapia psicológica online

Existen múltiples ventajas y beneficios para realizar la terapia online, vamos a destacar los principales:
– La consulta online tiene un menor coste económico, ya que ahorras en el desplazamiento.
– Favorece el anonimato y la discreción: haces la terapia desde la seguridad de tu propia casa, en un entorno que vives como protegido
– Amplitud y comodidad de horarios: Facilita el proceso terapéutico a personas con dificultad de horario por trabajo y otras ocupaciones, en donde el desplazamiento a la consulta puede ser un impedimento. A este respecto profesionales que tienen largos periodos fuera de su lugar de residencia pueden realizar un proceso terapéutico de forma continua
– Facilita el acceso a la ayuda terapéutica desde cualquier lugar: Posibilita la consulta a personas que viven en regiones alejadas o con difícil acceso (como poblaciones rurales o residencias aisladas). Puedes mantener la ayuda terapéutica incluso en tus viajes, desde la habitación del hotel.

Terapia psicológica desde tu propia casa

Terapia psicológica desde tu propia casa

– La terapia online puede beneficiar a personas que temporalmente residen en el extranjero y prefieren recibir una terapia en su lengua madre, donde es más fácil expresar el mundo emocional
– Facilita el acceso a la ayuda terapéutica para personas con discapacidad o con fobias que imposibilitan el transporte

 

Si estás interesado escríbenos un email a info@esenciadealquimia.es

 

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La psicoterapia para trastornos de alimentación

Para superar un trastorno de alimentación necesitamos aprender a acudir a las personas en lugar de acudir a nuestra relación con la comida. Por ello la psicoterapia es tan importante: es necesario confiar en otro ser humano, atravesar el miedo … Sigue leyendo

Cuentos para despertar: La buena y la mala suerte

Aunque no solemos creerlo así, los hechos que ocurren en nuestra vida son neutros. Son las interpretaciones y perspectivas de los mismos los que los convierten en buenos o malos, en suerte o en mala suerte como expresa este cuento oriental sobre el Azar:

“En una lejana comarca allí donde el sol aparece cada mañana, vive Long Ching, un anciano de frágil cuerpecillo y larga barba blanca. Sus modales serenos y su palabra siempre cuidadosa y amable, hacen de él un hombre respetado por todos los que lo conocen, que incluso afirman que Long Ching fue en su juventud iniciado en los misterios de la antigua sabiduría. Así que su prudencia y sobriedad es siempre objeto de admiración de todos los que lo conocen, incluido su propio y único hijo que con él vive.

Aquel día, los vecinos del poblado de Kariel se encontraban muy apenados. Durante la pasada tormenta las yeguas de Long Ching habían salido de sus corrales y escapado a las montañas, dejando al pobre anciano sin los medios habituales de subsistencia. El pueblo sentía una gran consternación por lo que no dejaban de desfilar por su honorable casa y decir repetitivamente a Long Ching:

¡Qué desgracia! ¡Pobre Long Ching! ¡Maldita tormenta la que cayó sobre tu casa! ¡Qué mala suerte ha pasado por tu vida! Tu casa está perdida…

Long Ching, amable, sereno y atento, tan sólo decía una y otra vez:

Puede ser, puede ser…

Al poco sucedió que el invierno comenzó a asomar sus vientos trayendo un fuerte frío a la región, y ¡oh sorpresa!, las yeguas de Long Ching retornaron al calor de sus antiguos establos, pero en esta ocasión preñadas y acompañadas de caballos salvajes encontrados en las montañas.

Con esta llegada, el ganado de Long Ching se había visto incrementado de manera inesperada.

Así que el pueblo, ante este acontecimiento y sintiendo un gran regocijo por el anciano, fue desfilando por su casa, tal y como era costumbre, para felicitarlo por su suerte y su destino.

¡Qué buena suerte tienes, anciano! ¡Benditas sean las yeguas que escaparon y aumentaron tu manada! La vida es hermosa contigo, Long Ching…

A lo que el sabio anciano tan solo contestaba una y otra vez:

Puede ser, puede ser.

Pasado un corto tiempo, los nuevos caballos iban siendo domesticados por el hijo de Long Ching, que desde el amanecer hasta la puesta del sol no dejaba de preparar a sus animales para sus nuevas faenas. Podría decirse que la prosperidad y la alegría reinaban en aquella casa.

Una mañana como cualquier otra sucedió que uno de los caballos derribó al joven hijo de Long Ching, con tan mala fortuna que sus dos piernas se fracturaron en la caída. Como consecuencia, el único hijo del anciano quedaba impedido durante un largo tiempo para la faena diaria.

El pueblo quedó consternado por esta triste noticia, por lo que uno a uno pasando por su casa decía al anciano.

¡Qué desgraciado debes sentirte, Long Ching!, le decían apesadumbrados. ¡Qué mala suerte, tu único hijo! ¡Malditos caballos que han traído la desgracia a la casa de un hombre respetable!

El anciano escuchaba sereno y tan sólo respondía una y otra vez:

Puede ser, puede ser…

Al poco, el verano caluroso fue pasando y cuando se divisaban las primeras brisas del otoño, una fuerte tensión política con el país vecino estalló en un conflicto armado. La guerra había sido declarada en la nación y todos los jóvenes disponibles eran enrolados en aquella negra aventura.

Al poco de conocerse la noticia, se presentó en el poblado de Kariel un grupo de emisarios gubernamentales con la misión de alistar para el frente a todos los jóvenes disponibles de la comarca. Al llegar a la casa de Long Ching, y comprobar la lesión de su hijo, siguieron su camino y se olvidaron del muchacho que tenía todos los síntomas de tardar en recuperarse un largo tiempo.

Los vecinos de Kariel sintieron una gran alegría cuando supieron de la per manencia en el poblado del joven hijo de Long Ching. Así que, de nuevo, uno a uno fueron visitando al anciano para expresar la admiración que sentían ante su nueva suerte.

¡Tienes una gran suerte, querido Long Ching!, le decían ¡Bendito accidente aquél, que conserva la vida de tu hijo y lo mantiene a tu lado durante la escasez y la angustia de la guerra! ¡Gran destino el tuyo, que cuida de tu persona y de tu hacienda, manteniendo al hijo en casa! ¡Qué buena suerte, Long Ching, ha pasado por tu casa!

El anciano mirando con una lucecilla traviesa en sus pupilas tan sólo contestaba:

Puede ser, puede ser…

Despertar nuestro corazón con la Compasión

Según el budismo, el ser humano debe desarrollar igualmente dos cualidades: compasión y sabiduría.

La compasión y la sabiduría son los dos aspectos de la naturaleza despierta o iluminada. La compasión sin la sabiduría deviene en mero sentimentalismo; la sabiduría sin compasión se vuelve fría e inconmovible. Se necesita de ambas alas para que la conciencia pueda desarrollar plenamente su vuelo. Los Bodhisattvas budistas unen la compasión a la sabiduría para descubrir al Buda que se oculta detrás del sufrimiento de los seres humanos.

compasión

Cuatro son las denominadas “emociones sublimes” en el Budismo:

– metta, amor benevolente o bondadoso

– karuna, compasión

– mudita, regocijo

– upekkha, ecuanimidad.

Metta o amor bondadoso, es la habilidad que nos permite relacionarnos con todo lo que nos irrita o desagrada, tanto de nosotros mismos como de nuestro entorno. Cuando tienes metta, no te estás cegando con un ideal, sino que tratas de ver el aspecto desagradable de una situación, de una cosa, de una persona o de ti mismo sin añadirle nada. Metta es también un tipo de paciencia y amabilidad, un estar dispuesto a vivir con las cosas desagradables, sin pensar en lo horribles que son, y sin dejar que el deseo de liberarse de ellas nos domine. Es una respuesta apropiada a la vida. No es un tipo de simpatía suave sino un estado de alerta, una sensibilidad ante el dolor, el placer y otras situaciones que tenemos que soportar.

Karunà o Compasión es un estado mental que hace que el corazón de los seres sensibles se conmueva cuando percibe y siente que hay sufrimiento en los demás. Es un deseo genuino de aliviar el sufrimiento en los otros. Incluye a todos los seres, humanos y no humanos. La verdadera compasión nace de un sentido saludable del sí mismo, de una conciencia transparente y equilibrada del quiénes somos. La verdadera compasión surge del sentimiento de que poseemos la valerosa capacidad de abarcarlo todo, de comunicarnos sin diferencias entre todos los seres, todas las cosas. Esta es la ley de la empatía universal donde experimentamos que “en el verdadero yo, están los demás.”

“Cuando tu miedo toca el dolor del otro, se convierte en lástima.
Cuando tu amor toca el dolor del otro, se convierte en compasión.”

Mudita o regocijo es la alegría empática, es la felicidad que sentimos al ver a otros ser felices. Esta libre de toda envidia y llena de pura felicidad por el bienestar de todos los seres sintientes.Es un estado que se consigue cuando nos alegramos de las buenas cualidades y circunstancias de los demás, y está estrechamente relacionado con la compasión.

Upeksha o ecuanimidad no es la simple ausencia de algo. Implica, en sí, una calidad y un estado positivo y vibrante”. Es sentirnos realmente plenos; pero no porque todo es como queremos que sea, sino por el simple hecho de que las cosas son.

corazon

Según Vimalakirti Sufra:

“La compasión de la Bodhichitta genera un tipo de amor que constituye el verdadero refugio para todos los seres vivos: 

un amor sereno que trasciende todo intento de apresar algo;

un amor sosegado que está más allá de toda pasión;

un amor ecuánime que coincide con la misma realidad;

un amor que no pretende nada porque está más allá del apego y del rechazo;

un amor no dual porque no depende de lo externo ni de lo interno;

un amor que es inmutable porque está más allá del más allá”

Bodhi significa nuestra esencia iluminada, y cîtta significa corazón. De modo que Bodhichitta podemos traducirlo como “el corazón de nuestra mente iluminada”, o “Corazón Despierto”.

La Bodhichitta o Corazón Despierto tiene tres cualidades:

Compasión: es suave y delicada.

Claridad: Es clara y afilada, como la sabiduría

Apertura: Es abierta, llena de vacio.

La Bodhichitta es nuestro corazón herido y suavizado

¿Dónde se puede encontrar este corazón abierto? Aparece debajo de la sensación de ternura y tristeza que experimentamos cuando aceptamos atravesar aquellas sombras que no queríamos ver

Cuánto más profundo cave el dolor en vuestro corazón, más alegría podréis contener. ¿No es la copa que guarda vuestro vino la misma copa que se fundió en el horno del alfarero?

Kahlil Gibran, El Profeta

Según las prácticas Lojong del budismo, nos podemos hacer amigos de lo que rechazamos, de lo que consideramos “malo” de nosotros mismos. A la vez aprendemos a ser generosos con lo que consideramos “bueno”. De este modo va madurando nuestra Bodhichitta o Corazón despierto.

Si sientes dolor puedes aprender a mantenerte en tu lugar y acercarte más a ese dolor. Esto invierte nuestro hábito, que consiste en resistirnos y escapar de las sensaciones displacenteras que pueden romper nuestra autoimagen. Es aprender a abrazar aquello que no deseas.

Si sientes algo que te gusta, podemos pensar en otras personas y desear que también ellas sientan lo mismo: aprender a ser generosos con nuestra alegría, con nuestra riqueza, con nuestras comprensiones. Nos desapegamos, compartimos.

Tanto los aspectos placenteros como los dolorosos son claves para desarrollar la compasión y despertar nuestro corazón. Nuestra vida cotidiana se convierte en un camino para despertar.

Pero lo fundamental para desarrollar la compasión es la práctica meditativa. Sin esa base no tenemos nada sobre lo que construir, pues no tendríamos acceso ni a nuestra locura ni a nuestra sabiduría.

La práctica de la meditación es una manera formal de acostumbrarnos a estar más ligeros: nos centramos en soltar el aire y contemplamos nuestros pensamientos como si fueran burbujas, que al etiquetar con la palabra “pensamiento” se disuleven en el aire como si fueran tocados por una pluma. No tiene cabida la perfección, sólo la sinceridad de habernos “ido”.

Para despertar el corazón empezamos a dejar que los opuestos coexistan sin intentar liberarnos de nada, sino que observamos y estamos atentos, y alimentamos el hábito de abrirnos a cualquier cosa que esté ocurriendo, incluyendo el hecho de que nos estamos cerrando.

info@esenciadealquimia.es

La enfermedad

La enfermedad es la pérdida de la armonía en nuestra energía que se muestra en nuestro cuerpo. Los síntomas son manifestaciones físicas de conflictos psíquicos.

Los síntomas reclaman nuestra atención para que entendamos algo. Si simplemente eliminamos la molestia, sin buscar su causa profunda, un nuevo síntoma resurgirá.

Si fuésemos un coche, diríamos que los síntoma de nuestra enfermedad son  sólo la señal luminosa de nuestro salpicadero que trata de decirnos algo de zonas más profundas, algo ha perdido su equilibrio. No intentaríamos tapar o arrancar la lucecita, sino encontrar y arreglar la avería.

Sólo si conectas con la Esencia de la persona existe la Alquimia, el verdadero cambio

Sólo si conectas con la Esencia de la persona existe la Alquimia, el verdadero cambio

La enfermedad sólo nos indica que en nuestra conciencia algo ha dejado de estar en orden o armonía, que necesitamos algo para continuar sanos.

La curación es plenitud de conciencia

La enfermedad es un regalo para que podamos equilibrar nuestro Ser.

La enfermedad es sólo una oportunidad para reestablecer nuestro equilibrio.

Sólo mediante el descenso al abismo,

recuperamos los tesoros de la vida.

Allí donde tropiezas,

está tu tesoro.

La misma caverna donde te asusta entrar

resulta ser la fuente de lo que Vive plenamente tu vida.

Sólo si conectas con la Esencia de la persona existe la Alquimia, el verdadero cambio

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